Arsat-1, de Argentina, ya está en marcha a 36 mil kilómetros

El lanzamiento del satélite Arsat-1, el primero de su tipo desarrollado y manejado por un país de América latina, se completó de manera exitosa. En la base espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, anteayer se vivió un momento de celebración.

Arsat 1 de Argentina, en órbita

Arsat 1 de Argentina, en órbita

Por Javier Lewkowicz. “Todo está saliendo según lo programado”, contó ayer por la tarde a Página/12 Ignacio Grossi, jefe del proyecto. Hoy  realizarán la primera maniobra de importancia para procurar modificar su órbita actual. Contrainfo.com

Los técnicos de Arsat y del Invap, desde la Estación Terrena de Benavídez, ya realizaron varias operaciones en el satélite Arsat-1, que cumplió con éxito su primer día de vida en el espacio. “Todo está saliendo según lo programado”, contó ayer por la tarde a Página/12 Ignacio Grossi, jefe del proyecto. La afirmación, a 36 mil kilómetros de distancia y sin tener ninguna posibilidad de volver a tener contacto material con el aparato, vale oro. Los científicos argentinos ventilaron cañerías del satélite, las cargaron de combustible y estabilizaron su rotación. Hoy a las 7.30 realizarán la primera maniobra de importancia para procurar modificar su órbita actual. Debe alcanzar un movimiento geoestacionario, que le permitirá siempre “iluminar” el territorio argentino y así recibir y emitir señales de telecomunicaciones, pero para eso todavía falta.

El lanzamiento del satélite Arsat-1, el primero de su tipo desarrollado y manejado por un país de América latina, se completó de manera exitosa. En la base espacial de Kourou, en la Guayana Francesa, anteayer se vivió un momento de celebración. Funcionarios, científicos y otros miembros de la comitiva argentina festejaron primero que el Ariane 5, lanzador que llevaba consigo el Arsat-1, despegara sin inconvenientes y, sobre todo, que apenas media hora después hubieran podido tomar contacto con el satélite. Con ese nivel de relevancia, aunque sin la trascendencia pública del evento inaugural, de acá hasta que se complete la puesta en marcha hay operaciones cruciales que seguirán desplegando con el Arsat-1. “Esto es paso a paso”, cita Grossi a Mostaza Merlo.

La delegación argentina arribó ayer a las siete de la mañana al Aeroparque. Tenían, además de cansancio, ansiedad por volver a Benavídez para “ver” al satélite. “Fuimos al hotel en Escobar y descansamos un poco. Allí nos reencontramos con familiares y compañeros de trabajo. Después partimos hacia la Estación Terrena, donde estaba todo muy tranquilo”, relata Grossi. El es ingeniero industrial recibido en la Universidad del Comahue y trabaja desde fines de los ’80 en el Invap. Participó de la propuesta inicial de Invap hacia Arsat en 2006 para el desarrollo del satélite y, cuando salió el contrato, quedó como jefe del proyecto.

Arsat 1. Argentina 2014

Arsat 1. Argentina 2014

Durante la madrugada de ayer, explicó Grossi a este diario, se realizó la limpieza del sistema de propulsión. Se ventilaron las cañerías, para que se liberen del helio que acumularon durante el despegue. Luego, se llenaron esos conductos con el combustible. “Claramente pueden aparecer fallas en cualquier paso que damos. Pero esto fue ensayado y testeado muchas veces por todo el grupo de operación de Arsat, Invap y el grupo de expertos de cada sistema. Son maniobras que están planificadas y ensayadas, así que tenemos confianza”, señaló el científico.

Durante la mañana se realizó la maniobra de estabilización del satélite, porque luego del lanzamiento el artefacto quedó rotando sobre su eje longitudinal. “El satélite cuenta con pequeños cohetes, con ellos pudimos estabilizarlo y dejarlo orientado de tal manera de hacer mañana (por hoy) la primera maniobra de propulsión grande”, explicó Grossi. El Arsat-1 tiene ahora una órbita elíptica alrededor de la Tierra. Es el recorrido normal que toman estos artefactos luego de su lanzamiento. En su punto más alejado, está a 36 mil kilómetros de distancia, pero en el otro extremo se acerca hasta los 250 kilómetros de altitud.

Para que siempre “ilumine” el mismo punto, el satélite debe tener una órbita geoestacionaria, circular, siempre a 36 mil kilómetros del planeta, para que gire a la misma velocidad que la rotación de la Tierra. Por eso, en el cielo se podría ver como un punto fijo. Hoy a las 7.30, cuando el satélite esté cerca del planeta, desde Benavídez realizarán la primera maniobra de propulsión grande para comenzar a corregir la órbita del Arsat-1. “Le damos una patada en el punto más bajo de la órbita para que empiece a hacerse circular. Ya está todo fenómeno como para aplicar esa operación. Después del primer empujón se evalúa la situación y se va corrigiendo”, explica Grossi. Una de las prioridades en estas maniobras es la austeridad en el consumo de combustible. Es que en el espacio el combustible equivale a vida útil, porque no hay chance de recargar: sería más costoso que construir y lanzar un nuevo satélite. Durante la próxima semana seguirán las maniobras de corrección a razón de día por medio, hasta que se logre circularizar la órbita.

Otro logro de la operación fue la respuesta que hasta ahora muestran los paneles, que sirven para captar la energía solar. El jueves a la noche los paneles se abrieron parcialmente, un ala de cada lado.

“En los próximos días también se van a ir corroborando todos los sistemas del satélite. Una vez que estemos en órbita se terminarán de desplegar los paneles y también la antena de comunicaciones. En ese momento comenzaremos a ensayar el patrón de señal de la antena, para analizar con cuánta potencia llega la carga del piso al satélite y viceversa”, adelanta Grossi. “Hay que ir despacio, día a día. No queremos cantar victoria de antemano”, cerró la charla.

Grossi comenzó en el Invap cuando promediaba la carrera de ingeniería industrial en la Universidad del Comahue, a través de un convenio entre ambas instituciones. En Bariloche, donde está la sede del Invap, realizó una maestría en administración de empresas, y se fue en 2001 a estudiar Ingeniería de Sistemas y Administración al prestigioso MIT de Boston, Estados Unidos. Volvió en 2003 y al poco tiempo arrancó el proyecto Arsat.

Fuente: : Página12

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