El miedo, el arma letal del poder

La política y la cultura del miedo

La política y la cultura del miedo, garantizan un control más eficaz por parte del poder.

Por María Hidalgo. En este documental vamos a comprender, mejor que nunca, cómo el miedo y la mentira son las principales armas del poder. “El poder de las pesadillas” es uno de los mejores documentales el imparable ascenso de dos movimientos extremistas más importantes en la actualidad: el neoconservadurismo y el islamismo radical. Ambos se nutren del poder del miedo para dominar a través del sometimiento voluntario. El poder de las pesadillas y el ascenso de la política del miedo ¿Preparados para saber la verdad?

El poder de las pesadillas. El ascenso de la política del miedo

El poder de las pesadillas (del inglés The Power of Nightmares) es un documental de la BBC, escrito y producido por Adam Curtis, parte de la serie de documentales titulada El ascenso de la política del miedo (The Rise of the Politics of Fear).

La idea clave, que se desarrolla con absoluta claridad y gira en torno a la transformación política y cultural que ha supuesto, en todo el mundo, el paso progresivo desde una época en la que los líderes políticos centraban sus propuestas en la mejora de las condiciones de vida, hacia otra en la que los programas internacionales son fundamentalmente de naturaleza defensiva ante la amenaza externa.

El neoconservadurismo, fundado sobre las bases filosóficas de Leo Strauss, alcanzó el poder político siempre con ayuda del miedo impuesto en la sociedad hacia figuras, reales o imaginarias, que representarían, en la opinión de sus integrantes, el mal que amenazaba con destruirles y transforma en “el bien” a quien lo combate.

El documental compara el ascenso del movimiento neoconservador en los Estados Unidos con el del movimiento radical islamista, sugiriendo que hay una fuerte conexión entre los dos. Mas aún, éste argumenta que la amenaza del islamismo radical especialmente en la forma de Al-Qaeda, es en realidad un movimiento orquestado por los políticos de varios países y en particular por los neoconservadores de Estados Unidos con el objetivo de unir y motivar a la gente ante el fracaso de otras ideologías utópicas y la defensa de ideologías más peligrosas que la propia.

Hacer del miedo un sentimiento habitual se ha convertido en el objetivo prioritario de estos dos sistemas de pensamientos radicales. Tras muchos años en los que un enemigo común, la Unión soviética, parecía unir en alianza militar ambas corrientes, hemos alcanzado una época en la que los dos extremos se combaten pero se necesitan mutuamente para justificar sus excesos propios.

El neoconservadurismo, fundado sobre las bases filosóficas de Leo Strauss, alcanzó el poder político siempre con ayuda del miedo impuesto en la sociedad hacia figuras, reales o imaginarias, que representarían, en la opinión de sus integrantes, el mal que amenazaba con destruirles y transforma en “el bien” a quien lo combate. El apoyo recibido por parte de los fundamentalistas católicos estadounidenses, hasta ahora apartados de la política, habría sido clave en la creciente influencia de estas terribles ideas.
El islamismo radical, dramáticamente violento pero sin apenas seguidores entre las masas, aprovechó entonces su sobrevaloración internacional para aumentar su influencia. Los pocos fanáticos dispuestos a acabar con sus vidas vieron cómo, de la noche a la mañana, veían proyectadas en las palabras de sus enemigos los deseos utópicos con los que soñaban y que técnicamente eran inalcanzables.
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El documental demuestra estas relaciones, forjadas entre alianzas y combates durante decenas de años, y cómo Alqaeda no es en realidad sino una red diseñada por los neoconservadores, quienes han seguido la misma estrategia usada contra la URSS en los últimos años de la Guerra Fría. Nunca ha sido necesario que la amenaza sea real, sino que simplemente ha bastado con que sea creíble.

Contrainfo.com

La periodista Naomi Klein lo define muy claramente en su libro “La doctrina del shock“, donde expone la tesis de que el capitalismo sabe aprovechar las crisis para reforzarse a sí mismo. De hecho, cada catástrofe económica o humanitaria supone una coartada perfecta para adoptar medidas traumáticas sobre la población, que las acepta porque se transmite el mensaje de “no hay otra salida”. Esta crisis económica es un claro ejemplo de ello.

El mensaje de “no hay otra salida” significa también que “no hay otra economía que la nuestra“, “no hay otra forma de acceder al conocimiento que la nuestra”, o “no hay otra forma de medicina que la nuestra”. No hay, en suma, alternativas. Este es el corolario de esta información negativa y uniformizadora que transmiten los medios de comunicación convencionales.

Fuente: Muhimui

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