Soy Charlie y también No soy Charlie

Frecuentemente hay periodistas mal informados y que se dejan atrapar por la versión sionista predominante. Hace algún tiempo escuché por ejemplo a una periodista de la emisora France Info que hablando de los palestinos que viven en Israel empleó la fórmula, “los palestinos que han decidido quedarse en Israel…”

"Yo no soy manipulable"

“Yo no estoy manipulado”

Por Rafael Poch. Entrevista a Jean-Guy Greilsamer, copresidente de la Unión Judía Francesa por la Paz. En la segunda semana de enero, Francia sufrió la peor serie de atentados en medio siglo. Atentados yihadistas contra una revista satírica, contra un comercio judío con un total de 20 muertos. Con la mayor población musulmana y la mas grande comunidad judía de Europa occidental, los atentados han reabierto el debate sobre la brecha social, la degradación de los barrios periféricos, el sentido de la laicidad, sobre el antisemitismo y la islamofobia, temas que dieron lugar a una masiva movilización nacional, sin precedentes desde la liberación el 11 de enero. De todo ello hablamos con Jean-Guy Greilsamer, copresidente de la UJFP, la Unión Judía Francesa por la Paz.

La UJFP es una asociación laica que se reclama de una historia plural que produjo resistentes antinazis y combatientes anticolonialistas, y que critica la política del régimen israelí. La asociación pertenece a la red judía europea por una paz justa en Oriente Medio que apoya la campaña BDS (boicot, desinversión y sanciones) ante Israel. En Alemania los miembros de esta red están prácticamente excluidos de los medios de comunicación, no así en Francia donde disponen de mucho más oxígeno. Stéphan Hessel el veterano resistente francés autor del panfleto que en 2010 inspiró a los indignados era miembro de la UJFP.

Nacido en 1945, Jean-Guy Greilsamer creció en el seno de una familia campesina alsaciana de tratantes de ganado. Los judíos tenían prohibido vivir en ciudades y poseer tierra, así que les quedaban este tipo de oficios, explica. Sus padres escaparon por los pelos del exterminio nazi. Internado como prisionero en Austria, el padre se salvó porque sus captores militares no revelaron su condición de judío clasificándolo como “preso francés”. Su madre eludió una razzia y pasó la guerra escondida por franceses en Haute Marne. “Después de la guerra mis padres quedaron marcados. Decían cosas como, “siendo judío es mejor que no te signifiques políticamente”.

Ex funcionario, jubilado desde 2010 del Ayuntamiento de París, Greilsamer recibió una educación judía, pero entonces eso tenía un contenido diferente al de ahora. En la ceremonia del Bar mitzvah, la maduración judía que se celebra a los 12 años, se decían cosas como, “me comprometo a ser un buen ciudadano de mi país”, explica. Formado al calor del 1968, en los setenta vivió el redescubrimiento de aspectos judíos como el protagonismo de aquellos en la resistencia francesa. “Con Sharon y la segunda Intifada, me decidí a identificarme como judío en contra de todo aquello”, dice.

P-¿Cuál es su lectura general de los dramáticos acontecimientos de este enero?

R-Hemos sido abrumados por todas esas matanzas, la de Charlie Hebdo y la antisemita del comercio kasher de la Porte de Vincennes. Sean cuales sean las opiniones sobre Charlie Hebdo es absolutamente indignante hacer uso de la violencia. Eso va en contra de nuestra voluntad de una convivencia entre gente de diversos orígenes, y por eso ha habido un gran alce de solidaridad contra la violencia y por la libertad de expresión en Francia. Al mismo tiempo, estamos preocupados por la evolución de la situación. Libertad de expresión quiere decir libertad de todas las expresiones, así que también se es libre para no compartir lo que llegó a ser la línea editorial de Charlie Hebdo, por lo que se puede decir “Soy Charlie” y también “No soy Charlie”, o lo que es lo mismo: estoy consternado, estoy contra esa manera de comportarse, pero eso no quiere decir que apruebe la ideología de Charlie Hebdo.

P-¿Qué le molestaba en ella?

R- Es una revista que tiene una historia muy larga. En sus orígenes heredó el espíritu contestatario de mayo del 68, luego evolucionó y en un momento dado, cuando el periodista Philippe Val accedió a su dirección, se cambió el contenido de la revista y lo que ahora nos preocupa es el fortalecimiento de la política y de los comportamientos islamófobos, es decir: que con el pretexto de perseguir a los terroristas y de garantizar la seguridad haya un refuerzo de los controles policiales del que las primeras víctimas son los jóvenes del extrarradio procedentes de la inmigración, particularmente los más pobres. Esa política nos subleva. Ya se han constatado aumentos muy importantes de actos islamófobos contra mezquitas, por ejemplo. Esas medidas y prácticas islamófobas, que frecuentemente apuntan contra las mujeres musulmanas, sobre todo las que llevan velo, ha sido mantenida por Charlie Hebdo con el pretexto de meterse con todas las religiones. Eso es perfectamente legítimo, pero siempre hay que estar atentos al contexto: ¿Qué significaba en vísperas de la segunda guerra mundial la caricatura de un judío de prominente nariz dominando el mundo? Un acto de antisemitismo. Atacar a los musulmanes como lo ha hecho hoy esa revista, por ejemplo mostrando a las mujeres musulmanas como ávidas de aprovecharse de todas las subvenciones familiares francesas… ha habido caricaturas que podían calificarse de racistas y ese clima hay que denunciarlo.

Por lo demás, hemos estado muy preocupados por la unión sagrada que hubo durante la manifestación de los jefes de Estado y de gobierno en París, entre ellos muchos que no son en absoluto modelos de la lucha contra el terrorismo. Me refiero, naturalmente, a Netanyahu y otros dirigentes israelíes que practican el terrorismo contra el pueblo palestino, por lo que pretender hacer una unión sagrada con eso es condenable. En el parlamento hemos visto a la ministra de educación, Najat Vallaud-Belkacem, tranquilizando al diputado derechista Claude Goasguen, diciendo: “hubo incidentes durante el minuto de silencio (convocado en los ámbitos públicos contra los atentados), los condenamos, y se van a investigar porque es inadmisible que algunos alumnos lo perturbasen, etc., etc.” Si se quiere un diálogo en la sociedad, si se quiere que los jóvenes se abran a los problemas contemporáneos, hay que permitirles que se expresen, establecer un diálogo con ellos, así que todo eso es inadmisible.

Sobre la población judía, hay que decir que realmente hay un antisemitismo en aumento, un antisemitismo clásico que presenta a los judíos como tejiendo un complot para dominar el mundo entero. Esa imagen se ha hecho más presente. Para gente como (el cómico) Dieudonné y (el neonazi) Alain Soral, cuando hablan del pueblo palestino, lo único que les interesa es atacar a los judíos. Ese tipo de actitudes, ese clima, precisa una movilización contra el antisemitismo, pero eso no nos impide estar indignados por cosas como el comportamiento del gobierno de Israel que llama a los judíos de Francia a la inmigración judía a la tierra de Israel, la Aliyá. Esa política no puede sino halagar a los antisemitas, pues equivale a decir que los judíos no pueden vivir en buena vecindad con otras poblaciones. Por lo demás, lo que se ve es que para el gobierno francés los representantes de la comunidad judía en Francia es el CRIF (Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia), que es una correa de transmisión de la política de Israel y que asocia sistemáticamente antisionismo con antisemitismo, lo que va contra la población judía puesto que esta no es monolítica. Por supuesto que el sionismo tiene un peso muy importante en la población judía, pero hay otras corrientes -la UJFP es una de ellas- como ocurre con otras poblaciones, así que asimilar al conjunto de los judíos con la política de Israel solo contribuye a propagar el antisemitismo. Se nos llama a luchar contra el antisemitismo, y es muy importante, pero en absoluto sumamos nuestra voz a quienes apoyan la política de Israel.

Otra dimensión es que los atroces acontecimientos que se han producido no son simplemente el resultado de unos simples monstruos. Son también producto de la política internacional en la que Francia está involucrada. Desde el 11 de septiembre de 2001 forma parte de una coalición que con el pretexto de atacar a los terroristas islámicos ha enviado sus tropas a muchos países, desde Mali a Libia. Francia está en la órbita de la coalición del mundo occidental que ha desmembrado A Siria e Iraq, por lo que esos jóvenes asesinos están en una lógica política; siendo delincuentes son al mismo tiempo el producto de una situación internacional, así como producto de la política francesa en los barrios del extrarradio. No quiero decir que eso no pase en otros países, pero Francia ha sostenido una política de desregularización de las empresas que contribuyen a la responsabilidad nacional, a las políticas públicas, las políticas para la juventud, para que se saque al extrarradio de la situación de ghettos en la que viven esos jóvenes. En ningún caso todo eso les excusa, pero es imposible tomar posición ante esos crímenes, esas atrocidades, si no se tiene conciencia del contexto que las ha hecho posibles.

P- ¿Usted no fue a la gran manifestación nacional del domingo 11 de enero?

R-Algunos de nuestra organización fueron pero yo no pude por motivos de salud. De todas formas no habría estado muy motivado porque la imagen principal fue esa unión sagrada…

P- Pero la presencia, aislada de aquellos jefes de gobierno rodeados de policías y separados de la manifestación que avanzaron unos 350 metros para hacerse la foto, mientras algunos de ellos como Sarkozy o Netanyahu se abrían paso, literalmente, a codazos, para acceder a la primera fila, ¿usted cree que ese dato miserable no fue anecdótico al lado del clima general de una jornada cuyo acento lo puso la Nación, la genuina tradición popular francesa?

R- Se ha dicho que salieron tres o cuatro millones a la calle. Bien, entonces hubo 63 millones que no vinieron, ¿verdad?, y tres días después los medios de comunicación descubrieron que había todo un sector de la población, la gente del extrarradio, que no participó. Algunos dijeron irónicamente que la manifestación estaba blanca de gente (por ausencia de personas de origen no metropolitano y en contraste con la expresión noire de monde, repleta de gente), o sea que también hubo esa dimensión… Pero no discuto lo que usted dice: muchas personas se manifestaron con un buen sentimiento, por el rechazo de la violencia, por la libertad de expresión y por la convivencia. No lo discuto. Pero al mismo tiempo esa manifestación fue muy variada. También había muchos islamófobos, gente para las que la consigna era “apoyo la política de Charlie Hebdo, tenemos el derecho a decir cualquier cosa, etc.” Pero es verdad, había mucha gente cargada de buenos sentimientos.

P- Hubo también una tensión entre la voluntad de Netanyahu por venir a París a hacer su campaña electoral y el presidente Hollande que no deseaba su presencia. En el acto de la gran sinagoga se notaba tensión entre ambos, la irritación del gobierno francés por la presión para que las víctimas judías fuesen enterradas en Israel…

R- Seguramente Hollande habría preferido que Netanyahu no viniera. Se dice que cuando eso se confirmó, Hollande pidió a Mahmud Abbas que viniera para compensar, pero eso no disculpa su invitación a venir dirigida a políticos africanos que no son modelos de democracia…

P-Los miembros de la UJFP no suelen ser practicantes, ¿usted frecuenta la sinagoga?

R-La mayoría no es practicante, pero algunos sí. La población judía en Francia se compone de una mitad practicante –más o menos, porque no hay estadísticas al respecto- y otra mitad de personas que se declaran judías y no son practicantes. La identidad judía no puede vincularse únicamente a la religión, sino también a una historia, a la fidelidad, a las resistencias en las que los judíos estaban implicados; contra el nazismo, contra el antisemitismo. En las guerras coloniales de África del norte hubo minorías judías que se comprometieron con el anticolonialismo. Una parte de la población judía de Francia se vincula a la memoria de la cultura yiddish de antes de la guerra, cuando había nueve millones de judíos que vivían en el espacio de la Europa central y oriental, de los que la mayoría no era practicante. Tenían una cultura, una lengua particular y estaban muy comprometidos en los movimientos progresistas… Así que hoy hay muchos que no son practicantes y que se mantienen fieles a esa tradición de sus padres y abuelos.

P-Una diferencia del actual antisemitismo en Europa Occidental es que a diferencia del de los años treinta y cuarenta del siglo XX, no es institucional: el establishment ya no es antisemita. ¿Cómo sitúa usted el antisemitismo popular de personas como Dieudonné?

R-Digamos que es un antisemitismo de periodo de crisis. Dieudonné y Soral son gente que se presenta como antisistema, quieren tener un discurso populista. El antisemitismo nunca desaparece del todo: basta que haya una crisis política o social para que resurja. Dieudonné tiene una historia particular, una evolución. Al principio no era antisemita, pero quiso hacer una película sobre la memoria de la esclavitud negra y no consiguió hacerlo, entonces empezó a arremeter contra los judíos que “manipulan los medios de comunicación”, etc. Digamos que esa es una explicación personal, pero el hecho es que esa corriente de Dieudonné y Soral vinculada a la extrema derecha ha sabido explotar y manipular a los jóvenes del extrarradio deprimido, pese a que la ideología y la lógica de la extrema derecha contradice socialmente a la del extrarradio. No niego que se trata de un fenómeno nuevo, en particular lo de haber manipulado el apoyo al pueblo palestino para potenciar su visión antisemita.

P-Se habla mucho de integración, de inculcar los valores de la República y del papel de la escuela, ¿qué hay que hacer en la escuela?

R-Lo principal es permitir a los jóvenes tener un pensamiento autónomo, independiente, que puedan abrirse con toda independencia, no de marcarles con esquemas. Los debates en las escuelas son positivos. Otra cosa fundamental es que las políticas públicas no deben abandonar a los jóvenes a su suerte. Hacen falta medios públicos para sacar a los jóvenes de la situación de pobreza en la que se encuentran. Es importante no enredar las discusiones con ellos, hay que explicar, discutir con ellos el mundo de hoy, dejarles expresar y no amordazarles.

P- Ha evocado usted cierto clima de islamofobia en Francia ¿Cuál es el papel de los medios de comunicación y de los llamados comunicadores en ese clima?

R-Desgraciadamente muchos medios son cómplices de todo esto. A veces porque buscan el impacto, lo sensacional, la carrera de audiencia. Cada vez que se descubre a un yihadista a una red de ese tipo, se desmenuza el asunto, mientras que cuando se trata de la política de Israel se explayan mucho menos… No quiero generalizar. Es verdad que con las últimas masacres de Gaza nos dieron la palabra incluso a nosotros. Los grandes medios no mucho, pero sí algo… Frecuentemente hay periodistas mal informados y que se dejan atrapar por la versión sionista predominante. Hace algún tiempo escuché por ejemplo a una periodista de la emisora France Info que hablando de los palestinos que viven en Israel empleó la fórmula, “los palestinos que han decidido quedarse en Israel…”

P-Cuando habla de antisionistas o de no sionistas, ¿qué quiere decir exactamente? ¿Está contra la existencia del Estado de Israel, contra la ocupación…?

R-Nosotros no tomamos posición en lo que respecta al futuro de la región. Por lo que luchamos es por la igualdad de derechos y por la justicia para toda la gente que vive en ese espacio que comprende Israel, Cisjordania, Gaza, por los derechos del pueblo palestino incluido el derecho al regreso. Sobre el futuro hay diversas hipótesis. Tal como existe hoy, el Estado de Israel no nos satisface porque está fundado sobre la exclusión del pueblo palestino. Hay una prohibición del derecho al regreso, mientras que hay una ley que permite a toda persona judía instalarse en Israel incluso si sus ancestros no tienen ningún vínculo. Un Estado de Israel no supremacista que acordara la igualdad de derechos a todos sus ciudadanos y que no rechazara el derecho al regreso, ¿por qué no? Al ver el actual mapa de en lo qué han convertido a Palestina, mucha gente dice que tal Estado palestino al lado de Israel no es viable. También es un argumento. Nuestra asociación milita por la campaña BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones) contra Israel hasta que se conforme con el derecho internacional, ponga fin a la ocupación, desmantele el muro, cese la colonización de Cisjordania y el bloqueo de Gaza. Otro objetivo es que los palestinos de Israel sean ciudadanos iguales, con los mismos derechos, pues allá se encaminan hacia una marginación aún mayor de los palestinos de Israel mediante el proyecto de hacer de Israel el Estado nacional del pueblo judío, lo que es absurdo. El tercer objetivo es el derecho al regreso de los refugiados, algo que está inscrito en el derecho internacional. Si Israel aceptara el derecho al regreso, habría discusiones, podría haber negociaciones y el ambiente podría cambiar. No nos corresponde especular sobre el futuro. Esos son los objetivos de la campaña BDS y como asociación no tomamos postura sobre los debates interminables acerca del futuro de la región.

P-¿Mantienen relaciones con las organizaciones pacifistas judías de Israel?

R-Sí, hay muchas pero son minoritarias. Tenemos relación con el Alternative Information Center que agrupa a israelíes y palestinos y una de cuyas figuras es Michel Warschawski, tenemos relaciones con la asociación Tarabout, que significa vivir juntos, coexistencia y también une a palestinos e israelíes para introducir la política colonial en los movimientos sociales, también con otras asociaciones israelitas para el reconocimiento de la Naqba y de los pueblos palestinos desaparecidos que organizan visitas a los poblados destruidos, exposiciones y conferencias…

P-¿Tiene problemas para entrar en Israel?

R-De momento más o menos ha funcionado, pero no tiene por qué durar. Se nos interroga. Evidentemente no decimos a qué venimos, decimos que por turismo, familia… En la comunidad judía que está a favor de la política de Israel se nos considera como traidores, judíos con “odio hacia sí mismos”, falsos judíos, etc.

P-¿Qué opina del libro de Shlomo Sand, “Cómo fue inventado el pueblo judío”?

R-Efectivamente, es un hecho que la gran mayoría de los judíos actuales son resultado de conversión, tanto los originarios de la población sefardita como los que vienen de países del Este, los jázaros por ejemplo. Las tesis de Shlomo Sand han tenido gran resonancia y, claro, no han gustado nada…

P-¿Le parece una tesis provocadora, científicamente bien fundada?

R-Creo que aporta argumentos sólidos. Se sabe que muchos de los judíos del Maghreb ya estaban allá en el siglo V y VI. Hay hasta una heroína judía, la Kahina, que resistió a las invasiones árabes. Esa población ya estaba allí desde hacía mucho tiempo. En su libro, Sand explica que si realmente hubiera habido una expulsión masiva de judíos de Palestina en la época romana, habría trazas de ello y el hecho es que no las hay. Por otro lado, una parte importante de la población judía ya se había dispersado a través del mundo en vida del pueblo hebreo, en Alejandría por ejemplo, o en la estela del Imperio Romano. Yo por ejemplo vengo de una familia judía alsaciana y hay estudios que demuestran que ya había judíos en Alsacia en los primeros siglos de la era cristiana…

P- Al fin y al cabo si todos los nacionalismos necesitan de una mitología, de una historia a la medida, ¿Por qué no los judíos?

R-Estoy de acuerdo con quienes dicen que todos los pueblos han sido inventados, de una u otra forma (risas). Por lo demás, incluso si el pueblo judío existiera en la forma histórica que afirma el sionismo, eso no justificaría de ninguna manera la política de Israel.

P- ¿En el sentido de que los griegos no pueden reivindicar Marsella, Sicilia o Jonia, los mongoles Moscovia, los italianos el norte de África por el Imperio Romano, o los asirios Mesopotamia…?

R- Sí. Además, tratándose de la política de Israel, la referencia a la Biblia es algo inaceptable. La Biblia no es un acta notarial y Dios no es un notario, como se suele decir…

P- Se habla mucho de la incompatibilidad del Islam con ciertos valores universales, concretamente con la igualdad entre hombre y mujer, o las relaciones entre creyentes y no creyentes. Mucho de eso se encuentra en todas las religiones monoteístas. Que la blasfemia por ejemplo tiene que ser castigada con la muerte es algo que encuentras por igual en los textos fundacionales del judaísmo, el cristianismo y el Islam… pero dicho todo esto, ¿cree usted que el Islam tiene un problema de aggiornamento, de reforma, de hacer algo comparable con lo que ocurrió con el cristianismo durante la Reforma?

R- Creo que las corrientes yihadistas que podríamos llamar islamo-fascistas, son muy minoritarias en las poblaciones musulmanas y que esas poblaciones son sus primeras víctimas. Hay que ser consciente de ello. Como en las otras religiones en el Islam hay una lectura humanista del Corán y la prueba es que en los países en los que había una población sefardita en general hubo una buena vecindad entre judíos y maghrebíes. El nazismo no nació en esos países, sino en países europeos. Y he aquí que después de la guerra aparece un nuevo concepto, el concepto de “civilización judeo-cristiana”. Antes de la guerra no existía tal concepto. Durante un largo periodo el cristianismo perpetró todo tipo de atrocidades; la inquisición, las conquistas coloniales, las poblaciones diezmadas en América… pero después de la guerra hubo un cambio en la percepción que las clases dominantes tenían sobre la población judía. A saber; que aquellos que durante mucho tiempo habían sido considerados como perseguidos, en los movimientos progresistas, tras la ascensión y la creación del estado de Israel comenzaron a ser considerados como parte del mundo de los blancos civilizados y confrontados a los países pobres y después al “choque de civilizaciones”, etc. Ha habido un cambio en la percepción de la población judía…

P-Y sobre ese aspecto de la necesidad de reforma del Islam, ¿le parece sólida esa consideración?

R-No lo sé, eso dependerá también de la situación internacional. Las tendencias humanistas entre los que se reclaman del Islam siguen siendo muy fuertes. La cuestión tiene que ver también con la liberación de los pueblos. En ese proceso hubo periodos en las que el marxismo-leninismo-maoísmo fue la ideología dominante. Ese periodo terminó mal. En nuestra época mucha gente se vincula con referencias religiosas, pero hay que tener en cuenta que dentro de esas referencias también está la teología de la liberación que se suma a las resistencias de los países pobres contra el dominio de los ricos. La situación es la que es y no se pueden hacer reduccionismos fáciles.

P-Otra generalización frecuente es la que constata, “allí donde hay una cultura islámica, hay una dictadura”. Trátese de los “lacayos del imperialismo” a la Arabia Saudita o de los “nacionalistas” a la Sadam Hussein o Assad, no hay ningún ejemplo de régimen democrático en esos países…

R-Con algunas excepciones, la fase actual no es buena… Tuvimos los levantamientos de los países árabes, incluso si ha habido reflujos como el de Egipto. La historia demuestra que la democracia no viene de un día para otro y creo que esos levantamientos no han terminado. Hay un país en el que hay una democracia balbuceante, Túnez, y sigue habiendo movimientos populares en los países arabo-musulmanes.

Fuente: LaVanguardia

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Compartir:

GoogleRSS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.