Los golpistas vuelven a la carga

Otra de las responsables de las plan de guarimbas fue la diputada neoliberal María Corina Machado, quien perdió la anca luego que hablara ante sesión de la OEA, en representación de Panamá, reclamando acciones contra Venezuela.

El gobierno de Nicolás Maduro resiste  los embates golpistas  diseñados desde EEUU

El gobierno de Nicolás Maduro resiste los embates golpistas diseñados desde EEUU

Por Emilio Marín. La oposición golpista no afloja en su campaña para derribar al presidente Nicolás Maduro. Ahora se toma de un hecho lamentable: un policía asesinó a un adolescente en una manifestación opositora. Ha comenzado un 2015 tan complicado como 2014.

Si se atienden a las grandes líneas en juego en Venezuela, el rol de víctima le corresponde al gobierno bolivariano. Sin necesidad de retroceder hasta abril de 2002, cuando hubo un golpe de Estado contra Hugo Chávez, más acá en el tiempo, en febrero de 2014, los segmentos más retrógrados de la oposición embistieron contra Nicolás Maduro. Se propusieron echarlo del Palacio de Miraflores mediante incidentes callejeros violentos (guarimbas) que ellos llamaron “La Salida”, a pesar que aquél había ganado las elecciones del 14 de abril de 2013, tras la muerte de Chávez. Su mandato es por seis años, luego de sumar el 50,66 por ciento de los sufragios (7.505.338) y derrotar al 49,07 por ciento (7.270.403) de Henrique Capriles de Mesa de Unidad Democrática (MUD), según el escrutinio del Consejo Nacional Electoral.

En ese tremebundo inicio del 2014 murieron 43 venezolanos y hubo 800 heridos, además de cuantiosas pérdidas materiales en edificios, mobiliarios, automóviles, etc. Fue procesado Leopoldo López, de Voluntad Popular, uno de los artífices de “La Salida”. Está preso hasta hoy en el penal de Ramo Verde, acusado de instigación pública, asociación para delinquir, daños a la propiedad e incendio.
Otra de las responsables de las plan de guarimbas fue la diputada neoliberal María Corina Machado, quien perdió la anca luego que hablara ante sesión de la OEA, en representación de Panamá, reclamando acciones contra Venezuela. Así incurrió en traición a la patria; la Asamblea Nacional que preside Diosdado Cabello la dio de baja, siguiendo los procedimientos reglamentarios.
Otro referente de ese golpismo alentado por Estados Unidos y España -como en abril de 2002 lo habían hecho George Bush y José María Aznar-, es Antonio Ledezma, alcalde de Caracas y dirigente de la Alianza Bravo Pueblo (ABP), otra de las patas de la mencionada MUD. El 12 de febrero, al cumplirse un año de las guarimbas que le costaron la cárcel a López, esos tres personajes (López, Machado y Ledezma) firmaron un nuevo documento similar a “La Salida”. Lo llamaron “Acuerdo para la Transición Nacional” y volvieron a plantear la remoción del presidente. Sus ínfulas golpistas no les permiten aguardar a que en 2019 venza el mandato de Maduro y en absoluto los contenta la perspectiva de que la MUD pudiera ganar las legislativas del presente año.

El diario opositor “El Nacional” publicó ese documento desestabilizador. El gobierno no se quedó de brazos cruzados. Ya venía alertando contra el plan inspirado por Washington y ahí mismo plasmó una gravísima denuncia. Maduro aseguró que un grupo de militares y civiles tenía en marcha un plan para bombardear con un avión Tucano artillado en el exterior las instalaciones de Miraflores y Telesur, entre otros objetivos, donde se buscaría asesinarlo.

Varios de los implicados fueron detenidos y algunos procedían de Colombia, patrocinados por el ex presidente narco-paramilitar Álvaro Uribe. Omar Estacio, abogado de Ledezma, dijo que su arresto se debió a una confesión “bajo tortura” de un militar preso, el teniente coronel José Arocha. Y el alcalde de la capital fue detenido el 19 de febrero.

Guarimbas y EE UU

Las mentiras están a la orden del día por parte de la oposición. La esposa de Ledezma declaró a todos los medios, con repercusión mundial, que su marido había sido apresado y “golpeado salvajemente por personas con pasamontañas”. Falsedad absoluta. Con orden judicial del Ministerio Público, aquél fue detenido por los delitos de “conspiración y asociación” y su vinculación con “planes conspirativos”, que están en el Código Penal y la Ley Orgánica contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo.

Venezolana de Televisión pasó el video de la detención a cargo del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin). No hubo ninguna violencia; Ledezma dialoga con los agentes que lo llevan detenido desde las oficinas de su partido ABP en el barrio El Rosal, del este de Caracas. Y se va saludando con las manos en alto, no esposado.
El detenido fue al mismo penal de Ramo Verde donde ya estaba López. Y donde puede llegar a ir el diputado de Primero Justicia, Julio Borges, también denunciado por Maduro como uno de los partícipes del golpista “plan Jericó”. Esta semana la Asamblea Nacional considerará la situación muy comprometida del legislador que pertenece al espacio político de Capriles, quien perdió primero con Chávez y luego con Maduro, y que se mantiene en la superficie como gobernador del estado de Miranda.

Estos referentes no dan muestras de ninguna cordura. Ledezma difundió una carta pública desde la cárcel, pidiendo a los ciudadanos discutir y aprobar el reclamo, que juzga como “constitucional”, de exigir la renuncia de Maduro. Y no lo plantea en términos de un referendo revocatorio como el que perdió la oposición en 2004 contra Chávez; para solicitarlo debe haber transcurrido más de la mitad del mandato del jefe de Estado en funciones y eso no ocurre hoy con Maduro, asumido recién en abril de 2013.
Al desbaratar el complot, el presidente tuiteó: “el Gobierno de EE UU sale en defensa de los golpistas en Venezuela de manera directa, pretende la impunidad para seguir su plan”. Se refería a la secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson, quien había reclamado la libertad de los detenidos y criticado a Venezuela por violar supuestamente los derechos humanos y las libertades democráticas.

“Estamos profundamente preocupados por lo que parece ser escalada de intimidación de oposición de parte de gobierno de Venezuela”, había tuiteado Jacobson. Ya en diciembre pasado, con ese mismo libreto, el Congreso estadounidense votó retener las visas de funcionarios venezolanos y el congelamiento de sus cuentas bancarias.
El 2 de febrero el presidente Maduro elevó su apuesta: “sé bien lo que estoy diciendo, acuso al vicepresidente de EE UU Joe Biden que ha hablado con presidentes y primeros ministros para anunciar el derrocamiento”. Se refería a autoridades centroamericanas y caribeñas, a las que Biden presionó para que salieran de Petrocaribe.

Árbol y bosque

El “bosque” es el panorama general expuesto, donde queda claro que el malo de la película venezolana es la oposición política y mediática privada, con ramificaciones en los aviadores golpistas. Este equipo sigue las órdenes del Norte.

Sin embargo también hay de por medio “un árbol”, que suele tapar al conjunto, aunque momentáneamente. Y es el caso del crimen del Kluibert Roa, de 14 años, asesinado anteayer en una manifestación opositora en Táchira, por el disparo de un policía que según las órdenes superiores no debía tener balas de plomo.
El hecho fue lamentable por la pérdida de esa joven vida y así lo entendió Maduro al dar el pésame a su familia. Fue muy importante que el gobierno rápidamente detuviera al agente de la Policía Nacional Bolivariana, Javier Mora. La fiscal general Luisa Ortega informó que le imputaron el delito de homicidio intencional calificado por motivos fútiles e innobles. Ortega dijo a la agencia Prensa Latina que el caso “tiene un agravante al tratarse de un adolescente y por tal motivo, se le aplicará también la Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes”.
La derecha estimula y planifica la violencia, sin importarle las muertes que provoque, con tal de llevar adelante su plan golpista y retribuir las atenciones que le dispensan desde Washington. El gobierno, en cambio, alienta una solución pacífica y cuando hay una muerte como la de Roa, toma medidas para punir el delito.
Lo horroroso es cuando en Venezuela, como en 1989, los partidos de la IV República hoy opositores, asesinaron desde el gobierno de Carlos Andrés Pérez a más de 300 personas y esos crímenes quedaron impunes.

De un caso puntual quieren hacer una generalización para pintar al gobierno de Maduro como una vulgar dictadura. Por ejemplo, “La Nación” se hizo eco de la denuncia del Foro Penal Venezolano publicado por el opositor El Nacional de que “fueron detenidas 151 personas en 53 días, es decir, casi tres arrestos por día”.
Pero resulta que “de las 151 personas detenidas, dos fueron privadas de libertad, 87 recibieron medidas cautelares de presentación periódica, 34 fueron liberadas sin que tuvieran que presentarse ante un juez y 27 quedaron en libertad plena”. En concreto, sólo 2 de la lista total quedaron presos. Todos los demás fueron liberados.
Un dato político muy interesante es cómo se posiciona la región sobre la crisis. El derechista Andrés Oppenheimer escribió en “La Nación” y la cadena de Diarios de Américas, de la SIP, que Unasur y los países latinoamericanos habrían sido cómplices de la represión bolivariana. Fue un fuerte reproche a todos los gobiernos, incluyendo al de Cristina Fernández de Kirchner. Oppenheimer apenas matizó su diatriba, salvando parcialmente a los presidentes de Chile, Colombia y Brasil.
En los próximos días los cancilleres de Unasur se reunirán en Caracas y, mal que les pese al imperio y sus apologistas, no van a convalidar la violencia golpista de la oposición.

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