Franz Schubert o la gracia divina

A partir de los catorce años fue alumno de Antonio Salieri y bajo su dirección escribió la primera sinfonía.

Franz Schubert, los lieder y el Romanticismo musical.

Franz Schubert, los lieder y el Romanticismo musical.

Por José Morello. Fue un hombre de origen humilde, nacido en el barrio vienés de Liechtental el 31 de enero de 1797. Por aquel entonces Viena tenía un aire parisino, lleno de Cafés y concurrencias.

Reinaban los Habsburgo y por todas partes florecían jardines en donde abundaban cuartetos y quintetos de cuerdas y personas que cantaban y recitaban poemas.

Schubert pertenecía a una familia de campesinos que había venido de la Silesia austriaca. El padre también se llamaba Franz, y había abandonado las tareas rurales para dedicarse a ser maestro de escuela en los tiempos en los que se estaba organizando la educación pública en Austria.

Franz padre, estaba casado con María, la hija de un cerrajero, de esa unión nacieron catorce hijos de los que solo cinco llegaron a la adolescencia.

En la familia de Franz casi todos eran músicos, el padre era ejecutante de violoncelo, porque era obligación para cualquier maestro de escuela saber música y practicarla.

Lieder es el plural de lied, que quiere decir “canción”, en alemán. Es la musicalización de la letra de un poema. Se escribe para voz solista con acompañamiento, por lo general, de piano. Es una estructura breve que ignora el virtuosismo pero no la canción popular (volkslied). Se desarrolló especialmente en los países germánicos y durante el Romanticismo. Contrainfo.com

A los ocho años Franz tocaba el violín, a los doce comenzó a tomar clases con el maestro Michael Holzer quien no hizo más que reconocer sus dotes musicales y admirarlo en silencio. Con Holzer aprendió canto, y cantó maravillosamente, también aprendió piano y armonía.

A los once años se presentó en un concurso de la capilla imperial que buscaba un solista para el coro. El jurado estaba integrado por Antonio Salieri , el niño en principio fue despreciado por su aspecto de campesino, pero luego de cantar dieron por terminado el concurso. Franz tenía el número veintiuno, y los postulantes eran más de cien.

En ese momento dejó su casa y comenzó una atormentada vida dedicada a la música, porque pocas veces se vio un hombre tan golpeado como él.

De joven no fue muy agraciado, medía un metro cincuenta, era gordo, miope, caminaba con un paso extraño y era extremadamente tímido.

A partir de los catorce años fue alumno de Salieri y bajo su dirección escribió la primera sinfonía. Cuando parecía encaminarse hacia el éxito, le cambió la voz y lo echaron del coro.

Volvió a su casa, comenzó a ayudarle a su padre con la escuela y comenzó a enseñar música.

Dolido por aquella expulsión dedicó su tiempo a escribir con desesperación, así compuso más de cuatrocientas obras, de algunas de ellas perdió las partituras y no volvió a encontrarlas nunca.

En 1817 a los veinte años dejó la enseñanza para dedicarse por entero a la música, abandonó su casa e inició una vida bohemia en el centro de Viena, le pareció que sus obras gustaban más a las mujeres y comenzó a ponerlas a consideración de ellas, así comenzaron unas veladas musicales conocidas como Schubertiada.

Comenzó a componer Lieder y su reputación fue creciendo de a poco. Sus primeras canciones fueron “El rey de los duendes”, hizo una colección hermosa de lieders que se llamó “La bella Molinera”, pero no tuvo éxito, no pudo vender nada y tuvo que sobrevivir de la caridad de algunos amigos.

La crítica hacia su obra era feroz, lo consideraban muy complejo y esto terminó por deprimirlo. “La gente solo quiere un cosquilleo en la oreja” solía decir.

A todo esto un breve romance con la condesa de Esterházy, lo llenó de melancolía por si algo le faltaba. Compuso sonatas y variaciones, pero finalmente se decidió a comenzar una ópera, así nació “Adolfo y Estrella”.

La obra fue rechazada por los representantes de Viena por considerar que era muy compleja y que no iba de la mano con las tendencias musicales de la época.

Tiempo después un extraño grupo llamado “Amigos de la Música” que residía en Viena decidió darle una donación y gestionar la interpretación de una sinfonía llamada “Gastein”; Schubert agradeció con alegría el suceso fundado en la noble intención de defender los esfuerzos artísticos y les envió los originales de la obra, el resultado fue desastroso; no solo que no la interpretaron, sino que uno de los integrantes del grupo, una noche borracho quemó las partituras y la obra se perdió para siempre porque Schubert no la recompuso jamás.

A partir de 1822, comenzó su caída; empezó a tomar hasta volverse alcohólico, y se hizo afecto a frecuentar los prostíbulos en los que contrajo la sífilis. Dejó la ópera y empezó a escribir valses, fantasías para piano y música coral, y musicalizó versos de grandes poetas y así llegó a componer seiscientos lieder; sesenta sobre poemas de Goethe el resto sobre Schiller, Shakeaspare, Danthe, Petrarca y otros.

En 1827 conoció a Beethoven en su último año de vida, después de su muerte compuso un grupo de canciones llamado “Viaje de Invierno” con una inspiración muy sombría.

Schubert dio un solo concierto en toda su vida, esto fue en 1828, y pasó inadvertido ya que esa noche tocaba también Nicolo Paganini.

Para 1828 ya no le importaba más nada del mundo, pasaba las horas al lado de la tumba de Haydn, pero seguía componiendo, sus improntus eran de un acento romántico.

Pocos meses después, comenzó a agravarse su salud hasta que finalmente murió el 19 de noviembre, a los treintaiún años. Actualmente sus restos descansan en el cementerio central de Viena, al lado de los de Beethoven.

Pero una de sus grandes desgracias está relacionado con la famosa sinfonía “inconclusa”, obra que fue a parar a manos de un integrante de una sociedad musical de Graz, Tras su muerte, Robert Schumann reclamó esa obra y solo le fueron entregados dos movimientos, en la actualidad no se puede saber si Schubert compuso una sinfonía inconclusa de sólo dos movimientos o si la sociedad perdió los otros dos.

Tuvo una existencia breve y desgraciada, pero descubrir su música es una experiencia que puede cambiarnos la vida, Schubert fue un hombre cuyo genio estalló en Viena, seguramente sin que nadie lo notara, pero sin que nadie pudiera aplastarlo del todo. Su música comenzó a ser valorada casi a finales de siglo, gracias al rescate de algunos músicos como Bramhs y otros.

La vida es “andar y ver” escuché alguna vez, y en este sentido la música de Schubert es un remanso al que no podemos asistir indiferentes. En la época en la que se consolidaba el imperio Austro- Húngaro nació esta obra increíble que estuvo a la altura de los grandes acontecimientos, y que continúa sonando, para nuestros mayores desvelos.

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