En Paraguay la extrema desigualdad se vuelve insoportable

A través de la revista Economía y Sociedad, divulgada por el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya, Rodríguez considera la evolución del ingreso en Paraguay: “Apenas el 1 por ciento de nuestra nación progresa”, expresa el sociólogo.

Esta foto muestra una escena habitual en las calles de las zonas urbanas de Paraguay

Esta foto muestra una escena habitual en las calles de las zonas urbanas de Paraguay. 

(Foto  Archivo). / Carlos Shahtebek, ABC Color

“La extrema desigualdad es el rasgo que mejor define nuestro infortunio como nación, como cultura y como sociedad. Vale la pena medirla, estudiarla, difundirla y reaccionar”, afirma el analista José Carlos Rodríguez al hacer una evaluación crítica de la situación que enfrenta el Paraguay, especialmente en los planos económico y social.

“Nuestra enfermedad crónica, la desigualdad, está empeorando de manera intolerablemente injusta. De continuar así, no nos depara ningún futuro y como pueblo no tenemos futuro, salvo el infortunio”, expresa el sociólogo Rodríguez.

Tras calificar de “insoportable” el desnivel de discriminación entre ricos y pobres, el autor sostiene que la desigualdad del país “no solo es posible” sino “se volvió obligatorio”.

A través de la revista Economía y Sociedad, divulgada por el Centro de Análisis y Difusión de la Economía Paraguaya (Cadep), Rodríguez también considera la evolución del ingreso en Paraguay, en el contexto de su opinión sobre la desigualdad.

“Apenas el 1 por ciento de nuestra nación progresa”, expresa el sociólogo.

Añade que, dentro de ese ínfimo grupo, el ingreso por persona, de unos 6 millones de guaraníes en promedio por mes, pasó a cerca de G. 20 millones en el presente siglo.

Dentro del grupo en situación de pobreza, están los pobres extremos, que son aquellas personas que viven en la total indigencia. Hablamos de 677.000 pobres extremos en Paraguay, siendo mayor la proporción en el área rural (17,6%) que en el área urbana (5,1%). Asunción y Central constituyen las áreas con menor proporción de pobres extremos, ya que allí se encuentran en esta situación solamente el 4,5% del total de la población. Igualmente, el mayor número de pobres extremos se encuentra en el área rural, albergando a aproximadamente 475.000 de ellos (70%). – ABC. Paraguay

El siguiente sector, conformado por “los acomodados” (aproximadamente el 9 por ciento de la población total) pasó de un ingreso per cápita de 1.400.000 guaraníes a 4 millones por mes.

“Un empleado doméstico en un país próspero gana un poco más que eso”, observa.

Con respecto a la clase media, Rodríguez dice en la revista de la Cadep que ese 40 por ciento de la población comenzó el siglo XXI con poco más de 400.000 guaraníes de ingreso mensual, y llegó a 1.400.000 guaraníes por mes.

“¡Ni salario mínimo!”, alega el autor.

Según la FAO, Paraguay es unos de los países donde sus habitantes padecen mas hambre, el 25% de la población, 1 de cada 4 de su población, padecen de malnutrición.  Hay 1.635.000 personas con hambre. Según la Dirección General de Estadística y Censo DGEEC, el 35% de la población paraguaya vive en la franja de pobreza; de este total, la mitad (alrededor de 1.100.000 personas) sobrevive en la extrema pobreza; este índice fue subiendo en la medida que el país avanzaba por la denominada transición democrática en los años 90 y 2000. Estas cifras alarmantes demuestran que no se vive en democracia donde existen pueblos hambrientos, es un engaño parecido al discurso del gobierno nacional de la reducción de la pobreza. En Paraguay el 1 % de los propietarios reúne el 77% de las áreas productivas y el 40 % de los agricultores posee el 1 % de las tierras, esta injusticia social y violación de los derechos humanos fundamentales siempre llevan a un escenario de confrontación de clase. –  Del Rosario Ignacio Denis

Al hacer referencia a la clase popular, (50 por ciento de la población paraguaya), indica que vivía con 122.000 guaraníes por mes al inicio del siglo XXI, y hoy día gana casi 500.000 guaraníes por mes. “Ha mejorado, pero estamos hablando del tránsito de un extremo de pobreza a otra pobreza un poco menos extrema”, precisa.

El experto agrega que “todos hemos mejorado nuestros ingresos, pero los más ricos mejoraron mucho más”.

“Eso no es todo lo malo. Habíamos tenido una leve mejoría en los últimos años (2000 al 2013) y volvimos a empeorar en el 2014”, puntualiza.

Rodríguez concluye señalando que “nuestra enfermedad crónica, la desigualdad, está empeorando de manera intolerablemente injusta. De continuar así, no nos depara ningún futuro. En esta orientación, como pueblo, no tenemos futuro. Salvo, el infortunio”.

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