La FIFA: negocios sucios y coimas en plena crisis

El escándalo FIFA fue recepcionado de modo contradictorio por Clarín. Por una parte le vino bien para relacionar al sospechado Grondona y Fútbol para Todos con el gobierno de Cristina Fernández, presentándolos como chapaleando en un mismo lodo. Pero a Héctor Magnetto le resultaba incómodo admitir que Burzaco era su socio en el canal deportivo Torneos y Competencias Sports (TyC Sports).

La cloaca de la FIFA al descubierto.

La cloaca de la FIFA al descubierto.

Por Emilio Marín. La FIFA y su modelo de negocios y coimas, en plena crisis. Hace tiempo que la FIFA estaba señalada como una multinacional más, de negocios y corrupción con el fútbol. Ahora siete dirigentes fueron detenidos por delitos varios. La pelota, manchada y pinchada por Joseph Blatter y cía.

El 29 de mayo comenzaba en Zurich, el 65° Congreso de la FIFA y había dos candidatos a presidente. Uno era el cuasi eterno Blatter, que culminaba su cuarto mandato e iba por uno más. El otro era el príncipe jordano Ali bin al Hussein, titular de la federación de su país y miembro del Comité Ejecutivo que agrupa a Asia.
Dos días antes de la reunión, el piso de la entidad tembló con un sismo de 7 grados en la escala de Richter. La policía suiza, a petición de la justicia norteamericana, se había presentado en el hotel Baur au Lac, cinco estrellas, y detenido a siete dirigentes de FIFA.
La envergadura de los apresados pegaba muy cerca de Blatter. Un relato de Víctor Hugo Morales por Continental habría dicho que las balas picaban cerca del suizo, como pelotazos que rozaban su arco.
La fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, había presentado una denuncia por sobornos, fraude electrónico, evasión impositiva y otros delitos contra 14 directivos. Esos cargos podían implicar penas de cárcel de entre 10 y 20 años. Lynch estuvo acompañada por el jefe del FBI, James Comey.
Blatter pasó a ser el centro de la mirada de todo el mundo. Por un lado quiso sacarle su glúteo a la jeringa, al decir: “no puedo controlar a todos, todo el tiempo”. Así ubicaba el problema en la ajenidad. Y por el otro, también para sortear la ola que se le venía encima, siguió con el cronograma previsto. El Congreso no se suspendería. El espectáculo debía continuar con los bailarines, globos y música. Disfruten del show, dijo el sospechado, y se mandó a guardar.

Todos los implicados son gente de Blatter

Según la justicia norteamericana, los corruptos vendían sus votos para adjudicar las plazas de los campeonatos mundiales. El centro de la denuncia, muy posiblemente influida por razones políticas antirrusas, estuvo puesto en la designación de Moscú para 2018 y también de Qatar en 2022. Los británicos perdieron la primera pulseada y los norteamericanos la segunda. De allí que redoblaron sus denuncias sobre que las sedes mencionadas se habían ganado con plata. La FIFA se vio en la obligación en 2012 de contratar a Michael García, un investigador judicial estadounidense, luego que se frustrara la contratación de Luis Moreno Ocampo, aparentemente vetado por la AFA, para averiguar qué había de cierto.
García entregó su informe a Blatter, que en vez de tomarlo como válido simplemente abonó sus servicios y lo silenció, publicando una versión limitada y light.
En esa investigación y en la que se conoció este 27 de mayo se mencionaban con nombre y apellido varios dirigentes muy cercanos al titular suizo, y se aludía a otros sólo por el cargo que ocupaban. Por esa vía hubo alusiones al presidente de la AFA como involucrado en coimas, y ese cargo fue desempeñado por Julio H. Grondona hasta su fallecimiento el 30 de julio de 2014.

Alejandro Burzaco y Hugo y Mariano Jinkis, padre e hijo

Los argentinos incluidos en el informe de la fiscal general de EE UU son tres empresarios, además de la posible alusión a Grondona. Uno es el CEO (Chief Executive Officer) de Torneos y Competencias, Alejandro Burzaco. Y dos son dueños de una firma ligada al negocio del fútbol, Full Play Group: Hugo y Mariano Jinkis, padre e hijo. Burzaco es hermano del jefe de la Policía Metropolitana creada por Mauricio Macri, luego que se cayera la designación de Jorge “Fino” Palacios.
Para los tres se requirió orden de extradición, que el Palacio San Martín tramitó ante la justicia. Primero la causa recayó en el juzgado de Marcelo Martínez Giorgi, con la fiscalía de Federico Delgado, y luego del sorteo en el de Claudio Donadío.
La embajada de EE UU pidió la detención y extradición de Burzaco y los dos Jinkins, acusados de pagar 40 millones de dólares a dirigentes de la Conmebol, por los derechos de transmisión de la Copa América 2015. También se habría pactado el pago de 70 millones más por las Copas de 2016, 2019 y 2023, en EE UU, Brasil y Ecuador.
Por la gravedad de los cargos y la potencia financiera de los acusados, que les da capacidad de fuga, Delgado denegó el pedido de eximición de prisión presentado por los caros estudios que defienden al terceto. Uno de esos bufetes es de Jorge Anzorreguy.
Por ahora los tres requeridos permanecen prófugos y tienen tarjeta roja de Interpol para ser detenidos donde se los encuentre. Si es en el exterior procedería su viaje a EE UU. Si son apresados acá pueden ser extraditados, pero también podría ocurrir que sean juzgados, pues la AFIP de Ricardo Echegaray los denunció por evasión impositiva. Esto no convenció al cronista porque pareció poner el acento en querer cobrar el 35% del impuesto a ganancias, antes que reprimir un acto de corrupción.

Burzaco socio del Grupo Clarín

El escándalo FIFA fue recepcionado de modo contradictorio por Clarín. Por una parte le vino bien para relacionar al sospechado Grondona y Fútbol para Todos con el gobierno de Cristina Fernández, presentándolos como chapaleando en un mismo lodo. Pero a Héctor Magnetto le resultaba incómodo admitir que Burzaco era su socio en el canal deportivo Torneos y Competencias Sports (TyC Sports).
No sólo ese diario sino también su primo hermano de “La Nación” tiró varios pelotazos contra la relación Grondona-Gobierno, en notas firmadas por el denunciado judicialmente de pedir coimas, Carlos Pagni. Llamó la atención sobre los 7.000 millones de pesos que habría invertido el PEN en Fútbol para Todos. Y dijo que CFK habría liberado a los goles “de sus secuestradores” para volver a privatizarlos para Burzaco, preguntándose cuánto se habría cobrado por ese rescate…
A raíz de la crisis de FIFA los argentinos se enteraron que Burzaco preside Torneos, donde el 40% del paquete lo tiene la estadounidense DirecTV. Y que en el canal deportivo citado, va a medias con Clarín.
Lo que no se entiende muy bien son dos cosas del gobierno. Primero, que Aníbal Fernández haya amagado pero no concretado lo dicho, de que como socio minoritario de Clarín podía pedir la intervención de la Inspección General de Justicia contra Torneos. El Estado es socio del monopolio en Papel Prensa y otras firmas cuyas acciones estaban en poder de las AFJP y pasaron al Estado. Eso dio lugar a la participación tan mentada de Guillermo Moreno y Axel Kicillof en una asamblea de accionistas donde se discutían los sueldos de Aranda, Pagliaro y otros ejecutivos. Hasta hoy la IGJ no recibió ningún pedido del jefe de Gabinete. Cric cric.
Y la otra falla gubernamental es que el buen programa futbolero comenzado en 2009 tiene negocios comunes con Torneos, que le vende producción televisiva. Con los monopolios lo mejor es poner distancia, y no la hubo. Y con los sospechados de corrupción durante años, como Grondona, también había que deslindar campos, que tampoco se hizo. No siempre el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Modelo corrupto en crisis

Según la fiscal norteamericana, en la FIFA cobraban coimas millonarias para adjudicar plazas en Mundiales. Y en Sudamérica las empresas de televisión pagaban sobornos para ganar licitaciones y transmitir esos torneos, la Copa América, Libertadores, etc.
La denuncia apunta a que por cinco Copas como la que está por comenzar en Chile el 11 de junio, Grondona iba a cobrar 15 millones de dólares, a razón de 3 millones por vez. ¿Habrá sido así? Es muy pero muy probable que sí; la investigación judicial y los testimonios de arrepentidos que negocian rebajas de sus penas puede echar más luz. El giro de 10 millones de dólares hecho por un vicepresidente de FIFA, Jerome Valcke, hacia la cuenta de Jack Warner, ex presidente de la Concacaf, está sospechado de ser un pago por el voto por Sudáfrica en 2010. Esto puso fuego a los pies de Blatter y pudo haber sido el motivo que explica su sorpresiva renuncia. Había asumido cuatro días antes, cuando colectó 133 votos contra 73 del jordano y éste declinó postularse a una segunda vuelta.
Diego Maradona estaba eufórico porque se comprobaba que sus denuncias contra la mafia de la FIFA no eran un gol hecho con la mano. Sin embargo, el 10 fue un fogonero del príncipe Hussein al que presentó como si fuera el Lionel Messi de la FIFA, pero el renunciante suizo no mintió al acusar a Washington de ser el principal sostén del vástago del reino hachemita.
Lo lamentable del Congreso es que por el escándalo no pudo tratar bien el pedido de suspensión o expulsión de Israel de la FIFA, hecha por la Federación Palestina de Fútbol. La política siempre está presente. Vladimir Putin se quejó con razón de que Washington interfiere en la FIFA para quitarle el Mundial a Rusia en 2018
No es mera cuestión de nombres. Hussein, Platini, Figo y cualquier otro presidenciable, cuando en seis meses se haga el congreso extraordinario, pueden ser mejores, regulares o peores que el suizo. Pero si no se cambian las bases mercantilistas y corruptas de un fútbol sponsorizado por ejecutivos, bancos y multinacionales, el delito seguirá ganando por goleada y cobrando en dólares o euros.
Y así arruinan los mejores sentimientos. ¿Cómo se podrán gritar los goles de Messi en Chile sabiendo que esa Copa América implicó contratos y coimas millonarias?

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