Crisis en Europa

Las políticas europeas de ajuste estabilizaron los mercados financieros, pero las consecuencias las están pagando los ciudadanos. Según la Oficina Europea de Estadísticas (Eurostat), uno de cada cuatro europeos es pobre o, como dice Eurostat, vive en riesgo de exclusión social.

Grecia y Europa en general, sumida en la pobreza causada por el neoliberalismo salvaje.

Grecia y Europa en general, sumida en la pobreza causada por el neoliberalismo salvaje.

Por Idafe Martín. Según los últimos datos de Eurostat, es la proporción de los que no tienen ingresos insuficientes, sufren privaciones materiales o viven en hogares con “baja intensidad de trabajo”.

Las políticas europeas de ajuste estabilizaron los mercados financieros, pero las consecuencias las están pagando los ciudadanos. Según la Oficina Europea de Estadísticas (Eurostat), uno de cada cuatro europeos es pobre o, como dice Eurostat, vive en riesgo de exclusión social. La tasa, del 24,8% a finales de 2012 (últimos datos disponibles) era del 24,3% un año antes y del 23,7% en 2008. Son 124,5 millones de pobres.

Los datos varían por países. Mientras la tasa es del 49% en Bulgaria, del 42% en Rumanía, del 37% en Letonia y del 35% en Grecia, sólo alcanza el 15% en la República Checa y Holanda, el 17% en Finlandia y el 18% en Suecia y Luxemburgo. Entre las principales economías europeas, Francia está en el 19,1%, Alemania en el 19,6%, el Reino Unido en el 24,1%, España en el 28,2% e Italia en el 29,9%.

Gerda Holz explica: “La pobreza infantil en Alemania significa específicamente que los niños no tienen suficiente comida, que no tienen un cuarto propio y que no pueden participar en actividades de la escuela, como excursiones o viajes”.
La última encuesta de 2010 señala que uno de cada cuatro participantes en la investigación vivía en situación de pobreza, de acuerdo con los parámetros alemanes. La razón principal es que los padres no tienen trabajo y, por lo tanto, no cuentan con un ingreso mensual que cubra las necesidades de la familia. Los motivos son diversos: algunos padres o madres cabeza de familia no tienen una formación profesional adecuada, o han estado desempleados durante mucho tiempo. Otros están enfermos o discapacitados. Y también hay madres y padres que deben que cuidar y educar a sus hijos solos y por eso no pueden trabajar. – Deutsche Welle 

Para calcularla, Eurostat tiene en cuenta tres parámetros. Se considera en riesgo de exclusión social tener ingresos insuficientes, sufrir privación material (problemas, por ejemplo, para pagar la calefacción) o vivir en un hogar con “baja intensidad de trabajo”, es decir, donde los adultos trabajaron en el último año menos de un 20% de su potencial laboral. Los datos sobre privación material varían considerablemente. Mientras en Luxemburgo y Suecia sólo la sufre el 1% de la población, en Bulgaria llega al 44% y en Rumanía al 30%.

Teniendo en cuenta esos parámetros, el 23% de los griegos y rumanos, así como el 22% de los españoles viven con ingresos insuficientes. El 44% de los búlgaros y el 30% de los rumanos sufren privación material y el 16% de los croatas y el 14% de los españoles, griegos y belgas viven en hogares con baja intensidad laboral.
Llama la atención la evolución que han seguido algunos países. En Dinamarca, uno de los países que mejor ha pasado la crisis y donde apenas ha aumentado el desempleo, la tasa subió en cuatro años del 16,3% al 19% de pobreza. En Suecia del 14,9% al 18,2%, en Luxemburgo del 15,5% al 18,4%, en Italia del 25,3% al 29,9% y en Hungría del 28,2% al 32,4%.

Baja la tasa de pobreza en Alemania, del 20,1% al 19,6%, Austria del 18,6% al 16,9%, Polonia del 30,5% al 26,7%, Rumanía del 44,2% al 41,7% y apenas unas décimas en Eslovaquia y Finlandia. La peor evolución, rompiendo el discurso optimista de los defensores del ajuste al estilo europeo, se da precisamente en los países que están obligados a seguir las demandas europeas porque pidieron rescates.

En Grecia la pobreza subió en cuatro años del 28,1% al 34,6%, en España del 24,5% al 28,2% y en Chipre del 23,3% al 27,1%. En este grupo, sólo Portugal muestra una evolución positiva, con la tasa de pobreza cayendo en cuatro años del 26% al 25,3%. Y es llamativo que en Irlanda, el país al que la Comisión Europea pone como el ejemplo de buen alumno que siguió al dedillo las exigencias de sus acreedores, la tasa de pobreza subió en apenas cuatro años del 23,7% al 29,4%.
También muestran datos preocupantes las tres pequeñas repúblicas bálticas, otro ejemplo de las instituciones europeas sobre la bondad del ajuste. Además de sufrir fuertes tasas de emigración, como Irlanda (que en cuatro años perdió al 20% de la población entre 15 y 29 años), Estonia ve subir la pobreza del 21,8% al 23,4%, Letonia del 33,8% al 36,6% y Lituania del 27,6% al 32,5%.

Fuente: Clarín 

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