Libertad, pobreza y desarrollo

La privación de la libertad, se revela en la violación de los derechos fundamentales –políticos, sociales, humanos- y en las escasas oportunidades que sufren las personas para hacerse de lo que mínimamente les...

Amartya Sen.

Amartya Sen.

Por Ana Luisa De Maio. “Si en lugar de centrar la atención sólo en la pobreza de renta la centramos en la idea más global de la carencia de capacidades, podemos comprender mejor la pobreza de las vidas humanas y las libertades a partir de una base de información diferente, más completa y amplia.”

Libertad, capacidad y oportunidad constituyen piedras angulares para el análisis de lo que se dio en llamar la “teoría del desarrollo humano”, concebida por Amartya Sen.
Distingue la comprensión de la libertad desde sus dos aspectos: como proceso y como oportunidad real que cada persona debe poseer, considerando sus circunstancias personales y el contexto social en que se desenvuelve.

El autor (Sen)  explícitamente, se desprende del concepto utilitarista tradicional de la libertad individual como base del desarrollo de las naciones.

Su noción de libertad entraña el contraste entre estos procesos y oportunidades. Entiende que la privación de aquélla, se revela en la violación de los derechos fundamentales –políticos, sociales, humanos- y en las escasas oportunidades que sufren las personas para hacerse de lo que mínimamente les pertenece. Así aparecen como evidenciables la poca capacidad para “escapar de una muerte prematura, de la morbilidad evitable o la inanición involuntaria”.

“Es preciso no limitarse a analizar sólo los procedimientos adecuados (como hacen a veces los llamados libertarios, sin preocuparse en absoluto de si algunas personas desfavorecidas son privadas- o no -sistemáticamente de importantes oportunidades) o las oportunidades adecuadas (como hacen a veces los partidarios de un enfoque basado en las consecuencias, sin preocuparse por la naturaleza de los procesos que generan las oportunidades o la libertad de elección que tienen los individuos). Procesos y oportunidades tienen importancia por derecho propio y cada uno de los aspectos está relacionado con la concepción del desarrollo con libertad”.
Sostiene el economista Nobel, que la falta de oportunidades y la capacidad disminuida deben solucionarse a través de medidas públicas, en una imprescindible relación bilateral, ya que la capacidad de participación de las personas y su uso eficaz influyen sobre el rumbo de estas políticas públicas.

“El éxito de una sociedad ha de evaluarse desde este punto de vista, en función de las libertades fundamentales de que disfrutan sus miembros”, y del impulso de las capacidades y oportunidades de cada uno, insertos en ese medio social. El autor explícitamente, se desprende del concepto utilitarista tradicional de la libertad individual como base del desarrollo de las naciones.
Tanto así, que afirma que tener más libertad para hacer las cosas que valoramos involucra la importancia que por derecho propio es la libertad total de la persona y el mérito que representa aumentar las oportunidades de las personas para obtener resultados valiosos para sí y su comunidad.
Entender las libertades fundamentales explica la base de la evaluación de las intervenciones del Estado, resultando determinante de la iniciativa individual y de la eficacia social. Esto así, ya que mejora el aumento de capacidades no sólo para uno mismo sino que actúa como “agente” o factor de influencia en el mundo y su realidad para integrar el proceso de desarrollo.
Sen utiliza el aspecto “agente” de la persona, no en el sentido economicista, sino como aquél que para sí y los demás provoca cambios en el todo social participando en todas las actividades económicas, sociales, políticas y económicas, sean individuales o colectivas.

“Esto guarda relación con un gran número de cuestiones relacionadas con la política social y económica, que van desde cuestiones estratégicas como la tentación general de los dirigentes de seleccionar a los destinatarios de las ayudas (con el fin de conseguir un “reparto ideal” entre una población supuestamente apática o inactiva) hasta temas fundamentales como los intentos de disociar la gestión de los gobiernos del proceso de escrutinio y rechazo democráticos ( y el ejercicio participativo de los derechos políticos y humanos)”.
Desde este enfoque el centro de la problemática evaluativa del desarrollo se centra en las características de la vida humana y de las libertades fundamentales que las personas tienen el derecho de disfrutar.

Aquellos que en general, prefieren índices y coeficientes matemáticos y absolutos, no evacúan las dudas sobre los numerales y criterios utilizados.

Cabe acotar que en la práctica tradicionalista, se acentúa en el concepto tradicional de la concentración económica de la renta y la riqueza, o según el utilitarismo, en la satisfacción mental, y desde la preocupación libertaria, el procedimiento para su fin –alcanzar la libertad- se despreocupa de los medios para conseguirla.
“Sin embargo, es de destacar que la privación de capacidades individuales no guarda estrecha relación con la falta de renta, en un doble sentido: una renta baja puede ser una importante causa del analfabetismo y de la falta de salud, así como del hambre y la desnutrición. A la inversa, una mejora de la educación y de la salud contribuye a ganar una renta más alta”.

La interconexión de las premisas apuntadas, es tan elocuente que sus importantes derivaciones son de fácil comprensión.
“Si en lugar de centrar la atención sólo en la pobreza de renta la centramos en la idea más global de la carencia de capacidades, podemos comprender mejor la pobreza de las vidas humanas y las libertades a partir de una base de información diferente, más completa y amplia”
Sostiene que el cambio de perspectiva “nos da una visión diferente y más relevante de la pobreza y desigualdad, no sólo de los países en vías de desarrollo sino también de las sociedades consideradas más opulentas. Así la pobreza se concibe como la privación de capacidades básicas (mortalidad prematura, grados de desnutrición, persistente morbilidad, elevado nivel de analfabetismo entre otros) y no de una renta baja”

Aquellos que en general, prefieren índices y coeficientes matemáticos y absolutos, no evacúan las dudas sobre los numerales y criterios utilizados. A pesar de las falencias indicadas, suelen ser proactivos en el ejercicio de debate, discusión y participación de los ciudadanos al someterlos “a la crítica y el escrutinio públicos”, brindando la posibilidad de elección de las prioridades a resolver.

“La libertad es esencialmente un producto social, que debe expandirse, no sólo por su propio valor sino también para mejorar las vidas respectivas y conseguir que los mecanismos sociales sean mejores y más eficaces”.

El análisis- entonces- se basa en un intento de arrojar luz sobre el subdesarrollo entendido en un sentido amplio como la falta de libertad, y el desarrollo entendido como un proceso consistente en eliminar la falta de libertades y extender los diferentes tipos de libertades fundamentales que los individuos tienen razones para valorar.
Precisamente por esa cuestión, el enfoque de las capacidades y oportunidades posee un alcance mucho más amplio, que intenta desembocar y provocar un sistema distributivo más justo y equitativo, permitiendo el crecimiento y el desarrollo humano conjunto.

Referencia:

“Desarrollo y Libertad”. Amartya Sen. Filósofo. Economista. Nacido en 1933 en la India. Premio Nobel de Economía en 1998.

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