Cómo acabar con la política exterior militarista de Estados Unidos

EE.UU. debe promover un mundo libre de armas nucleares. Debe dejar de intimidar a Rusia, poniendo fin a la expansión de la OTAN en la frontera rusa, y eliminar los sistemas de defensa de misiles en Europa.

Estados Unidos debe acabar con su militarismo exterior prepotente y criminal.

Estados Unidos debe acabar con su militarismo exterior prepotente y criminal.

Por Medea Benjamin. El presidente Obama, después de pasar la mayor parte de su tiempo en el cargo implementando una política exterior similar a la de George Bush, recientemente ha descubierto la diplomacia.

Aunque la intervención militar estadounidense en el extranjero continúa, incluyendo los ataques con drones que llevan su sello, Obama ha negociado dos acuerdos históricos. El primero, con Cuba para restablecer las relaciones diplomáticas, y el segundo, un acuerdo nuclear con Irán, que está tratando de que sea aprobado por el Congreso.

Los estadounidenses progresistas que celebren que el gobierno de Estados Unidos haya hecho algunos avances en el frente diplomático con Cuba e Irán, deben ahora enfocarse en definir claramente los puntos centrales de una política exterior progresista; y presionar a los candidatos presidenciales y otros funcionarios para que la nueva política exterior estadounidense esté basada en el respeto, la cooperación y la diplomacia.

1. Reducir el gasto militar y construir una economía de paz.

Ninguno de los candidatos presidenciales aboga por una reducción significativa del inflado presupuesto militar que se come la mitad de los fondos discrecionales en el presupuesto de Estados Unidos. Deberían hacerlo. ¿De qué otra manera podemos encontrar los fondos necesarios para invertir en áreas clave, como proyectos de energía sostenible, infraestructura, servicios para veteranos, educación o vivienda asequible? EE.UU. debe cambiar la economía de guerra por una economía de paz, incluyendo un programa de transición importante para que los trabajadores cambien sus puestos de trabajo militares por puestos de trabajo basados ​​en la paz.

2. Ampliar el alcance de la diplomacia.

EE.UU. debe extender las políticas diplomáticas, iniciadas por el gobierno de Obama, con respecto a Cuba e Irán, a otras zonas de conflicto del mundo, incluyendo el conflicto en la península coreana, donde el Acuerdo de Armisticio de 1953 tiene que ser sustituido por un tratado de paz. EE.UU. debe dejar de inundar con armas el Oriente Medio y centrarse en resoluciones políticas a los conflictos de Siria e Irak. Lo mismo se aplica para el conflicto entre Israel y Palestina, donde EE.UU. debe dejar de armar y proteger a Israel, país que debe rendir cuentas por sus acciones ante los diferentes organismos de la ONU.

3. Cumplir con el Derecho Internacional – No a las guerras no autorizadas.

EE.UU. debe poner fin a la práctica de lanzar guerras no autorizadas por el Congreso o las Naciones Unidas. Debe detener las ejecuciones extrajudiciales, incluyendo el uso de aviones no tripulados armados, y apoyar un tratado mundial prohibiendo estos sistemas de armas.

4. Trabajar por un mundo de paz, libre de armas nucleares.

Mientras EE.UU. presiona para que Irán cumpla con sus obligaciones bajo el Tratado de No Proliferación (TNP), no han cumplido sus propias obligaciones con respecto a la reducción de su arsenal nuclear. EE.UU. debe hacer que Israel responda por sus armas nucleares ilegales. EE.UU. debe promover un mundo libre de armas nucleares. Debe dejar de intimidar a Rusia, poniendo fin a la expansión de la OTAN en la frontera rusa, y eliminar los sistemas de defensa de misiles en Europa.

5. Promover a la mujer como instrumento de paz.

Después de muchos años de lucha para aprobar la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU que exige la plena participación de las mujeres en la prevención, la resolución y la superación de los conflictos, EE.UU. debe comprometerse con la aplicación de esta resolución. Si las mujeres hubieran estado representadas en las conversaciones por la paz en Siria, por ejemplo, se hubieran logrado avances; lamentablemente los únicos representantes en la mesa de negociaciones eran hombres armados, una mala receta para la paz.

6. Cerrar las bases militares de EE.UU. en el extranjero.

Estados Unidos gasta por lo menos US $100 mil millones al año en más de 800 bases en 70 países, sin contar con los entrenamientos y ejercicios permanentes. Muchas de estas bases se encuentran en países que no desean alojarlas, y que son causa de conflicto con las comunidades locales. El ejército de Estados Unidos debería cerrar todas las bases militares extranjeras y utilizar los soldados para protección interna.

7. Respetar la ley estadounidense que prohíbe la venta de armas a países que violan los derechos humanos.

La fabricación y venta de armas es un gran negocio en EE.UU., y los que se benefician de ello son los mismos que se oponen a la aplicación de las leyes que prohíben la venta de armas a violadores de los Derechos Humanos. El mayor acuerdo de armas de Estados Unidos en la historia es con el régimen represivo de Arabia Saudita. Los contribuyentes estadounidenses pagan más de mil millones de dólares para armar al bárbaro régimen egipcio que llegó al poder con un golpe de Estado. Y la lista es extensa. Los EE.UU. deben detener la práctica de dar o vender armas a países que violan los derechos humanos. Punto.

8. Poner fin a la militarización de los Departamentos de Policía y de Fronteras.

La militarización que vemos en la política exterior de EE.UU., caracterizada por guerras sin fin, se refleja en el equipamiento de la policía en las comunidades y en las regiones fronterizas. Un equipamiento militar de guerra, que incluya tanques y lanzagranadas, está fuera de lugar para mantener el orden interno. EE.UU. debe poner fin a la política de transferencia de armamento de guerra y equipo de vigilancia de los militares a la policía local y detener la militarización masiva de nuestras fronteras.

9. Terminar con la detención ilegal de presos en Guantánamo y en otros lugares. Juzgar a los torturadores.

El historial post 11 de Septiembre de EE.UU., caracterizado por la tortura y la detención indefinida de opositores es reprobable. Incluso, hoy en día, más de la mitad de los presos en la prisión de Guantánamo han sido autorizados para ser liberados por varias agencias de Estados Unidos pero, ¡siguen detenidos después de 13 años! Los prisioneros que han cumplido su condena deben ser puestos en libertad inmediatamente y los otros deben ser sometidos a un juicio en los tribunales federales. Y el personal de Estados Unidos y los asesores responsables de tortura deben ser acusados ​​y juzgados en un tribunal de justicia. La prisión de Guantánamo debe ser cerrada, y la base devuelta al pueblo cubano.

10. Respeto a los denunciantes – y a nuestra privacidad.

El presidente Obama ha procesado a más denunciantes de conciencia que cualquier otro presidente en la historia. El gobierno de Estados Unidos debe reconocer el valor de los denunciantes y su contribución a los intereses del público. Los denunciantes Edward Snowden y Chelsea Manning deben ser indultados. Y EE.UU. debe poner fin a los innumerables programas de vigilancia masiva, incluyendo la recolección indiscriminada de datos personales.

Mientras que algunos sectores de nuestra sociedad se benefician del militarismo excesivo, este no beneficia de ninguna manera a la mayoría de los estadounidenses. La temporada de elecciones es un buen momento para dejar saber a los candidatos que se postulan para el cargo de Presidente que Estados Unidos sería un país más seguro y próspero si en lugar de perseguir a enemigos en el extranjero, los esfuerzos se centraran en la construcción de una política exterior pacífica y una economía nacional basada en la paz.

Medea Benjamin es una activista estadounidense; cofundadora del grupo pacifista CodePink y de la agrupación de derechos humanos Global Exchange. Ha participado en campañas contra las intervenciones militares de EE.UU. en el extranjero, se ha movilizado a favor de los derechos del pueblo palestino y contra la guerra de Irak. Su último libro titulado Drone Warfare: Killing by Remote Control, denuncia la guerra con drones de la CIA.

Traducción: TeleSur. Edición: Silvia Arana para Rebelión.

Fuente: TeleSur

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