John Kerry reinauguró su embajada en Cuba

Tuvieron que pasar 70 años para que un secretario de Estado norteamericano se dignara pisar La Habana, como lo hizo este viernes John Kerry para reinaugurar la embajada de su país.

John Kerry preside la reinauguración de la embajada de EEUU en Cuba.

John Kerry preside la reinauguración de la embajada de EEUU en Cuba.

Por Emilio Marín. EE UU tiene su embajada, pero Cuba además tiene a Fidel. El secretario de Estado estuvo en Cuba para reestrenar la embajada de EE UU. Es bueno que dos sistemas políticos opuestos tengan relaciones diplomáticas. A su favor la isla tiene a Fidel con sus 89 años recién cumplidos.

Tuvieron que pasar 70 años para que un secretario de Estado norteamericano se dignara pisar La Habana, como lo hizo este viernes John Kerry para reinaugurar la embajada de su país. El anterior fue el secretario de Franklin Delano Roosevelt, en 1945. El considerado “patio trasero” no es muy trajinado por los representantes de un imperio que lo considera como suyo. Está bien que a partir de 1959 hubo en la Mayor de las Antillas una revolución social, que explica en parte por qué esa ausencia de altos funcionarios norteamericanos. Y no es que se los hubiera prohibido “la dictadura comunista”; ellos mismos se cerraron las puertas, primero al romper las relaciones diplomáticas en enero de 1961, luego con la invasión de abril de 1961 en Bahía de Cochinos y finalmente con un bloqueo total en febrero de 1962.
La aclaración era necesaria. De lo contrario algún desinformado podría pensar que la ruptura fue responsabilidad de las dos partes. No. Sólo una.
Con la llegada de Kerry se abrió una nueva etapa, elevando a embajada lo que funcionó como Sección de Intereses de Norteamérica (SINA). Si bien los responsables del buen suceso son ambos países, en cierto modo vuelve a ser uno el que removió el obstáculo: EE UU. Su contraparte ofreció muchas veces reanudar las relaciones diplomáticas, pero fue sistemáticamente rechazada desde Washington.
Sin hacer concesiones de principios, el gobierno cubano de cuando en cuando tendía otra vez su mano al mal vecino, pero éste, cual cobra, la picaba. Cuando el atentado a las Torres Gemelas, ofreció usar sus rutas aéreas y hospitales, pero no le llevaron el apunte. Cuando la catástrofe de Katrina, Fidel Castro puso a disposición la brigada internacional médica “Henry Reeve”, pero fue desoído.
Esto puede ser historia antigua a partir de ayer, cuando quedó concluido el trámite de reapertura de las embajadas. La cubana había sido reabierta en Washington el 20 de julio pasado con presencia del canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla y 500 invitados.
Ahora empieza una nueva etapa, que no será fácil ni breve. Tampoco tiene un final feliz asegurado porque estando de por medio el imperio todo puede suceder. Suponiendo que Barack Obama tenga las mejores intenciones y logre convencer a toda su tropa. ¿Podrá dominar al Capitolio con mayoría republicana, por ejemplo para levantar el bloqueo? Y aún si eso fuera factible, ¿qué ocurrirá si en 2017 llegan a la Casa Blanca Jeb Bush, Marco Rubio u otro republicano ultramontano?

Celebraciones, pero no tanto

El giro táctico de Obama es digno de ser valorado y los cubanos así lo entienden. El afroamericano aplicó durante seis años la táctica de bloqueo y agresión contra la isla, como sus antecesores Dwight Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George H. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, hasta que decidió cambiar. Inteligente, consideró que si se había aplicado una misma política por más de 50 años y no había tenido éxito para EE UU, no se podía pensar en que hubiera mejor resultado con la misma receta. Pragmático, dio un rodeo en vez de estrellarse una vez de frente contra la roca socialista del Caribe. Buscará nuevas formas de lograr el objetivo de rendir a esa ciudadela. Y paradojalmente en su cantera ideológica habrá comenzado a estudiar la estrategia de sus rivales republicanos Reagan y Bush padre que lograron la implosión de la ex Unión Soviética combinando la dureza política y económica, la amenaza militar y la perestroika socialdemócrata de Mijail Gorbachov. Algo similar estarán pergeñando para ver si pueden demoler el socialismo que habla castellano a 90 millas de La Florida.
Ayer Kerry izó la bandera de su país en la embajada, acompañado de una comitiva de 19 funcionarios de la administración Obama. Su discurso fue respetuoso con el anfitrión y expresó que “serán muchos los beneficios de los que gozaremos cuando permitamos a nuestros ciudadanos conocerse mejor, visitarse con más frecuencia, realizar negocios en forma habitual, intercambiar ideas y aprender los unos de los otros”. En su fuero íntimo muy posiblemente pensara que si esos beneficios no se habían logrado hasta hoy era por responsabilidad cubana.
Tras la ceremonia Kerry y Rodríguez se reunieron en la cancillería caribeña, el Minrex. Y tras eso brindaron una conferencia de prensa en el famoso Hotel Nacional.

Una Comisión para nada

El general Perón solía ironizar con que, cuando alguien no quiere resolver un problema, forma una comisión. Ojalá que eso no ocurra en el caso cubano-estadounidense pues el único anuncio de ayer fue que acordaron formar una Comisión Bilateral “para definir los temas que deben ser abordados de manera inmediata, entre ellos los asuntos pendientes, algunos de ellos muy complicados acumulados por más de 50 años”. En las próximas semanas los representantes de ambos gobiernos van a reunirse para definir los mecanismos de trabajo de esa Comisión.
Rodríguez precisó: “Estamos dispuestos a conversar, aceptando que será difícil ponernos de acuerdo en algunos temas”. Kerry coincidió con esa apuesta al diálogo con la advertencia mutua de que será muy trabajoso llegar a acuerdos.
La dificultad estriba en que las posturas de ambas partes están enfrentadas en varios tópicos. Por ejemplo, la isla reclama el levantamiento unilateral y urgente del bloqueo, en línea con las sucesivas votaciones desde 1992 en la Asamblea General de la ONU. Aunque la administración Obama, por las razones ya explicadas, dice congeniar con tal idea, hay obstáculos políticas y legales en el Capitolio, en ese orden, que hace improbable un rápido desenlace de este punto capital.
Tanto en Washington como ayer, el canciller de Cuba reclamó también la devolución de Guantánamo, donde EE UU se asentó desde 1902 y donde cien años más tarde empleó la base militar como una cárcel ilegal. Obama cerraría esa cárcel, aunque viene desairando sus promesas de campaña, pero no acepta reintegrar esa tierra a su dueño.
El pliego cubano tiene una reivindicación política: que cesen las campañas que realizan el Departamento de Estado, las agencias de inteligencia, las de “ayuda al desarrollo” y fundaciones, para tratar de derrocar a la revolución cubana. Hay muchos subsidios a los mal llamados disidentes, mucha injerencia bajo el manto de programas culturales, muchas emisiones ilegales de radio y TV que deberían llamarse a silencio. ¿Lo harán? Ayer Kerry se reunió con los “disidentes”; pueden haberle pedido aumento de salarios visto que tendrán más trabajo…

Y en eso cumplió Fidel

El 13 de agosto, Fidel Castro cumplió 89 años que no son jóvenes pero sí muy sabios por lo hecho desde el Moncada hasta hoy en beneficio de su gente y la humanidad.
Alrededor del onomástico hubo en Cuba festejos, mensajes, reflexiones y homenajes varios de la población. Comparación inevitable. Cuando el 6 de julio cumple años George Bush, el invasor de Irak y Afganistán, ¿festeja el pueblo norteamericano, las universidades, sindicatos, intelectuales? Respuesta obvia.
Fidel sigue con las neuronas muy atentas, y el día de su cumple publicó una de sus reflexiones, titulada “La realidad y los sueños”. Allí escribió “no dejaremos nunca de luchar por la paz y el bienestar de todos los seres humanos (…) los mismos derechos que proclamamos cuando iniciamos nuestra lucha más los que emanen de nuestros sueños”.
Como es una historia viviente y actual, en ese artículo se refirió al bloqueo y los daños que provocó, con la consiguiente demanda de indemnizaciones. Este asunto fue planteado por el canciller Rodríguez el 20 de julio y ayer como clave para normalizar las relaciones.
Además de recibir el cariño de su gente, el veterano líder recibió al venezolano Nicolás Maduro y juntos fueron a reunirse con Evo Morales en el hotel habanero donde se hospedaba. En ese sentido el 13 de agosto mostró a una Cuba fortalecida en sus vínculos con socios del ALBA, una iniciativa latinoamericana fundada en 2004 en relativa soledad por Fidel y Hugo Chávez. Hoy forman parte del elenco Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Granada, Nicaragua, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela. El bloqueo quiso estrangular a la isla pero su timonel logró eludir el golpe y agrandar la familia regional.
En momentos en que parte de Buenos Aires aún está bajo las aguas, con miles de afectados y evacuados, es oportuno releer la breve intervención de Fidel en la cumbre de Eco-Río 92 (junio de 1992), donde alertó contra las consecuencias del modelo capitalista de consumo y la afectación del medio ambiente. Dijo: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo. Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del Medio Ambiente”.
Ojalá cumpla muchos años más. Ojalá se preste en el mundo más atención a sus pensamientos. Ojalá.

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