La mandrágora, el fruto del diablo

Se dice que la planta de mandrágora con una raíz en forma de hombrecito, en el momento de arrancarla grita y que el grito mata a quien intenta arrancarla. Se dice también que crece bajo los patíbulos donde caía el semen a veces eyaculado por los ahorcados durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmorten.

La mandrágora, verdades y leyendas.

La mandrágora, verdades y leyendas.

Por Mary Colwell. La familia solanácea tiene una reputación fatal, pero estas plantas, impregnadas de mitos y folclor, se han usado durante miles de años por sus cualidades medicinales… y es posible que tengan muchas propiedades que podrían mantenernos saludables hoy en día.

En “Harry Potter y la cámara secreta”, la profesora Sprout le muestra a Harry y a sus compañeros de clase cómo cambiarle la maceta a mandrágoras pequeñas, y les dice que usen orejeras.
“El llanto de la mandrágora es fatal para quien lo escuche”, explica Hermione, alardeando de sus conocimientos.
Pero las plantas con las que los chicos están aprendiendo “son apenas de semillero”, indica la profesora, por lo que “su llanto no mata aún… aunque pueden dejarte inconsciente por varias horas”.
Los pupilos se tapan sus oídos y Harry saca una mandrágora de su maceta. “En vez de raíces, lo que salió fue un bebé extremadamente feo, embarrado y pequeño”.
“Tenía la piel de un color verde pálido jaspeado y estaba claramente chillando con toda la fuerza que le daban sus pulmones”.
Esa escena está inspirada en un mito del Medioevo, cuando se creía que cuando se sacaba de la tierra, la raíz de la mandrágora emitía un llanto agudo que enloquecía y mataba a la gente.

Misteriosa raíz de mandrágora.

Los misterios de la mandrágora están debajo de la tierra.

Julieta, aterrada

La planta también aparece en Romeo y Julieta de William Shakespeare:
“¡Ay! ¡Ay! ¿Cómo es posible que al despertarme de improviso no enloquezca ante tan espeluznantes horrores y emanaciones tan pestilentes, y entre unos chillidos semejantes a los de la mandrágora al ser arrancada de la tierra, que hacen perder el juicio a los mortales que los escuchan?”.
A los herboristas que querían usar la legendaria planta les aconsejaban taparse sus oídos, amarrar la planta a un perro y poner carne lejos de él, para que cuando éste corriera a comérsela, halara y sacara a la gritona raíz. El perro moriría pero el herborista no, y podía así aprovechar el sacrificio del que debería haber sido su mejor amigo.
Esa práctica fue registrada por el herborista español musulmán Ibn al-Baitar en el siglo XIII. Afortunadamente él cuenta que cuando siguió las instrucciones, al perro no le pasó nada.

Los misterios de la raíz.

Los misterios de la raíz.

La dosis de mandrágora

Para Knapp, una de las razones por las que hay tantos mitos y leyendas con o acerca de la mandrágora “es que a menudo la raíz se divide y parece que tuviera dos pequeñas piernas como la gente”.

Según algunas tradiciones la mandrágora nace en los cementerios, a los pies de los patíbulos y principalmente de la orina o esperma que un ahorcado emite en el momento de la agonía, por lo que habría que buscarla en los lugares donde han ocurrido estos suplicios. También se pensaba que por su particular parecido a la forma humana, la planta estaba a merced del demonio, por lo que era necesario rezar antes de consumirla. Algunos creían que la mandrágora contenía el alma de los desesperados y quien la poseía podía escapar a los atentados y volverse invisible. Indicaba también dónde estaban ocultos los tesoros, fecundaba a las vacas y les daba doble leche. Y al cumplirse siete años de haber sido arrancada, se transformaba en un niño si habían sabido cuidarla con esmero. Por desgracia, en la actualidad es muy difícil encontrarla.

“En todas las ilustraciones de hierbas medievales las dibujaban con cabezas y los cuerpos eran las raíces con las piernas cruzadas”.
La planta crece en las áreas áridas del Mediterráneo y Medio Oriente, donde ha sido usada como alucinógeno, analgésico, afrodisíaco y droga para la fertilidad durante miles de años.
Pero la dosis tiene que ser la correcta.

La Biblia y las brujas

“Si uno la consume, alucina, se marea y el ritmo cardíaco se acelera; además podría alterarse la visión y la cognición. Si la dosis es suficientemente alta, puede matarte”, señala Michael Heinrich del School of Pharmacy de UCL.

Una antigua referencia a su uso como droga para la fertilidad aparece en “Génesis” (30:14), el primer libro de la “Torá” (la Ley o Pentateuco) y el “Tanaj” -la biblia judía, conocida por los cristianos como el “Antiguo Testamento”-, cuando Raquel le dice a Lea que puede pasar la noche con su esposo a cambio de mandrágoras, pues espera que estas plantas la ayudaran a concebir.
Sin embargo, esa raíz también fue usada para cometer actos crueles y ruines por asesinos.
Además se dice que solían darle vino con mandrágora a quienes iban a ser crucificados, para que el fin llegara más pronto. Y que luego, la planta crecía donde caían los fluidos corporales de los asesinos, debajo de los patíbulos.

La mandrágora y su familia

La mandrágora es sólo una de las 2.500 especies de la familia solanácea, a la que también pertenecen tomates, papas, ajíes, berenjenas, pimentones, tabaco y petunias, entre otros.
Todos contienen alcaloides potentes que afectan el cuerpo humano.
No obstante, “es como una moneda de dos caras: hay malos y buenos”, señala Knapp.

Ya en tiempos de Plinio el Viejo, hace unos 2.000 años, en la campaña militar de Roma contra los germanos, los cirujanos daban a mascar un trozo de raíz de mandrágora a los heridos para aturdirlos antes de operarles o amputarles un miembro, ya que tiene un fuerte efecto anestésico. En la Edad Media fué una de las plantas más utilizadas en brujería por sus efectos alucinógenos. Era uno de los componentes básicos del ungüento con el que las brujas se untaban sus genitales en los aquelarres, consiguiendo así un fuerte efecto afrodisíaco y delirante, llegando a creer que volaban y copulaban con Satanás. Ha sido protagonista de muchas leyendas y rituales. Los magos hacían con ella algo similar a una figura humana, tallaban una figura en sus raíces presionando la raíz a cierta altura para formar un supuesto cuello, y cortando todas las bifurcaciones excepto cuatro, que serían las extremidades.
La leyenda asegura que las raíces de mandrágora se transforman en hombrecitos de verdad, como pequeños duendes, y que se dedican a favorecer al dueño de la planta. No asegura la leyenda que todas las raíces de mandrágora tengan forma humana, algunas, sí y esas son las verdaderas plantas hechiceras. La leyenda dice que la planta con una raíz en forma de hombrecito, en el momento de arrancarla grita y que el grito mata a quien intenta arrancarla. El procedimiento para arrancarla y salvar la vida es el siguiente, se cava hondo alrededor de la raíz hasta ponerla al descubierto, se ata una cuerda a la raíz y el otro extremo se ata al cuello de un perro, a continuación se llama al perro desde cierta distancia y cuando el perro quiere acudir, tira de la planta y la arranca, la planta grita, y el perro muere.
Otra leyenda dice que crecía bajo los patíbulos donde caía el semen a veces eyaculado por los ahorcados durante las últimas convulsiones antes de la muerte o por erección y eyaculación postmorten.
Cuando juzgaron a Juana de Arco la acusaron de usar la planta porque pensaban que ese era el pecado de que oyera voces.

“En Europa hay cosas como la mandrágora, el beleño negro o hierba loca y la belladona, así que las solanáceas en Europa son peligrosas: no se pueden tocar o comer”.
“Las papas y tomates del Nuevo Mundo no tienen esos compuestos tóxicos sino de otro tipo que en un tiempo fueron la base de las píldoras anticonceptivas”, explica.

La mandrágora y la sexualidad.

La mandrágora y la sexualidad.

Inmigrantes sospechosos

En la actualidad, se cultivan alrededor de 164 millones de toneladas de tomates y 376 millones de toneladas de papas como alimento cada año.
Pero cuando los tomates y las papas llegaron a Europa de Latinoamérica, a principios del siglo XVI, despertaron sospechas pues se parecían mucho a la belladona.
“Inicialmente los tomates fueron caracterizados como un tipo extraño de mandrágora, por lo que no le entusiasmaron mucho a la gente”, relata Knapp.
Por ello, los tenían sólo como plantas ornamentales en el norte de Europa y de América hasta el siglo XVIII.
La papa tampoco les pareció muy confiable por un tiempo: comerse la raíz de la mandrágora ciertamente no era recomendable así que ¿por qué arriesgarse con una papa?
No obstante, cuando los europeos decidieron probarlas, el efecto fue extraordinario.

Lo bueno, lo malo y lo incomprensible

“Una parte muy importante de la dieta del norte de Europa irrumpió entre 1600 y 1700”, dice Andrew Smith, catedrático de la historia de la comida en New School University de Nueva York, refiriéndose a la papa.

“Y es la principal razón por la que la población del norte de Europa se dobló en cien años… ¡una historia fascinante de demografía!”.
Los tubérculos de la papa proveen almidón y vitaminas en abundancia, pero sus frutas de la planta contienen altos niveles de solanina, uno de los alcaloides venenosos de la familia de las solanáceas.
Por otro lado, Eduardo Giovannucci, del Harvard School of Public Health, llevó a cabo unos experimentos a finales de la década de 1990 que mostraban que los hombres que comían dos o más porciones de tomate a la semana reducían las posibilidades de sufrir de cáncer de próstata, gracias al licopeno.
“La forma de la molécula de licopeno la hace muy efectiva para sofocar a los radicales libres”, dice.
“Aún no lo entendemos bien pero el licopeno puede tener propiedades específicas que protegen las células de una manera en que otros antioxidantes no lo hacen”.

Y no sólo eso…

Se ha seguido investigando sobre la habilidad de los tomates de ayudar a reducir la presión sanguínea, prevenir derrames y reducir el colesterol.
También se investiga la posibilidad de que los pimentones rojos contribuyan a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.
Y esta familia es considerada como “la especie de plantas más prometedoras para desarrollar medicinas efectivas y más seguras para la diabetes y sus complicaciones”, según el Journal of Drug Delivery and Therapeutics.

Así que las solanáceas son un grupo diverso de plantas que nos alimentan, nos envenenan, nos llevan a viajes alucinantes, nos calman el dolor y hacen que los jardines se vean bonitos.
Desde los brebajes de las brujas hasta la medicina moderna, siguen siendo una parte fundamental de nuestras vidas y siguen siendo mágicas.

Fuentes: BBC, Serranía, Plantas mágicas

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