Nuestro dulce y lento suicidio

En el proceso industrial de refinado y blanqueado del azúcar se emplea ácido sulfúrico, por lo que éste suele contener residuos de sulfitos y bisulfitos. En los edulcorantes el proceso es parecido. Con el agregado que se ven los resultados en décadas, o sea es una muerte lenta y perversa.

Azúcar es sinónimo de veneno.

Azúcar es sinónimo de veneno.

Por Adrián Abonizio. *”El Azúcar es un dulce suicidio. Es una sustancia tan adictiva como las drogas, y que provoca estragos en el organismo. Cuando consumimos azúcar (sacarosa) el sistema inmunológico se debilita durante 6 horas, lo que nos hace más vulnerables a los gérmenes, virus y bacterias nocivas.

Por otro lado, el azúcar reduce las ganas de comer alimentos nutritivos como las verduras, lo que puede resultar en carencias nutricionales.

El alto consumo de azúcar es el principal culpable de la mayoría de las enfermedades crónicas que nos azotan.

El azúcar blanco refinado que consumimos habitualmente es sacarosa sintetizada de forma artificial, y que por tanto, no contienen ninguna de las vitaminas o minerales que el cuerpo necesita para procesarla, por lo que el azúcar no sólo no nos aporta nada desde el punto de vista nutricional, sino que roba al organismo minerales y vitaminas (principalmente las del grupo B), de ahí que se diga que en los países desarrollados estan sobrealimentados, pero desnutridos. Por si esto fuera poco, en el proceso industrial de refinado y blanqueado del azúcar se emplea ácido sulfúrico, por lo que éste suele contener residuos de sulfitos y bisulfitos. En los edulcorantes el proceso es parecido. Con el agregado que se ven los resultados en décadas, o sea es una muerte lenta y perversa”. Piensa él en el kiosquito de la escuela y lo imagina incendiado. Es un niño pero reconoce donde acecha el enemigo.

*Me besa al levantarse, al desayunar, al salir, al entrar, al caminar, me impide hablar, me impide comer y entra al baño para hablarme. Sus besos me tienen podrida, explota ella ante la psicóloga. Sabia y prudente, luego de revolver el café, sencillamente otorga. “Es claro, te besa tanto para empalagarte así te da asco y te vayas o para que no hables. Así de simple…. el azúcar silencia”.

*El azúcar procesado de las golosinas de la chicos los vuelve hiperactivos e idiotas, proclama un científico en una clase especial para padres de una escuela. Uno de ellos, se para y enojado pregunta que como es que puede afirmar esto con tanta certeza. Porque yo era uno de esos idiotas violentos de la escuela, responde el expositor.

*El asbesto, también llamado amianto es un grupo de minerales fibrosos. Debido a estas especiales características, el asbesto se ha usado en una gran variedad de productos manufacturados, principalmente en materiales de construcción (tejas para recubrimiento de tejados, baldosas y azulejos, productos de papel y productos de cemento con asbesto), productos de fricción (embrague de automóviles, frenos, componentes de la transmisión), materias textiles termo-resistentes, envases, paquetería y revestimientos, equipos de protección individual, pinturas, productos de vermiculita o de talco, etc. También está presente como contaminante en algunos alimentos.

O sea, comerse un chocolate industrial es lo mismo que chupar el motor de un auto o beber pintura. Solo que es más rico, como el veneno que destilan ciertos amores.

El azúcar es una droga, al igual que el alcohol y el tabaco, por eso debe de ser controlada y etiquetada, insiste el responsable de Salud de Ámsterdam, Paul van der Velpen. “Esto puede parecer exagerado y descabellado, pero el azúcar es la droga más peligrosa de todos los tiempos y puede ser adquirida fácilmente en todas partes”, indica el experto. El azúcar, al igual que las drogas, fue creada artificialmente por los humanos. Sus efectos en el organismo de los mamíferos todavía se desconocen, pero en las últimas décadas han aparecido estudios que vinculan el consumo de azúcar con el aumento brusco de la diabetes y el cáncer, así como con las enfermedades cardiovasculares, del sistema nervioso y digestivo. Es más, provoca desórdenes en la función de las células, aumenta el nivel de las plaquetas y provoca el síndrome de déficit de atención con hiperactividad entre los niños. – GGDGHOR

*Los primeros españoles nombraron a nuestras aguas interiores como Mar Dulce. Algunos se saciaron la sed e hirvieron con ella sus sopas, otros revolvieron en el lodo de sus orillas buscando oro y otros, fueron atravesados sus cuellos por flechazos mientras bebían. Esa fue la dulzura de nuestros indios: la justicia.

*Las madres refieren que luego de un tratamiento con medicinas sus hijos empiezan a tener caries. Esto se deduce que les agregan mucha azúcar para “hacerlo mas agradable” al paladar. No importa, total, el mismo laboratorio es el que luego vende la pasta dental, los cepillos y otorga títulos diplomados a los odontólogos que solo reparan huecos, nunca los previenen.Y callan.

*”Los huesos de nuestros difuntos son dulces porque están mojados con la caña de azúcar que cortaron”, comentaban algunas viejas de los ingenios acerca de sus muertos a balazos por parte de los capataces.

*!Lárguela, Gutiérrez, que el dulce pica los dientes!, sugiere un comentarista de fútbol acerca de un jugador demasiado engolosinado con la gambeta.

*Todo lo conocido como “dulzura” a ella le produce arcadas. Los consejos maternales imbéciles, los abrazos familiares histéricos, las propagandas de yogures o bebidas, las canciones melosas, los San Valentín. Por eso anda de negro, enmarcada en ser una punk, intentado salir de la trampa y abarcar un poco mas de sentido común sin tanta glucosa, sacarosa o tóxicos para hacer la vida más deliciosa. Y también más patética.

*Sabía que su horroroso abuelo era diabético y sabía también de su tirria al azúcar. Planeó con cuidado la ingesta de una larga cucharada. Sería como echarle sal a una babosa. Lo haría mientras dormía el viejo. En ello estaba cuando recibió la carta de su padre, ladrón internacional reaparecido y rico que la invitaba a irse a Francia y abandonar este infierno de humillaciones en casa del anciano inmundo. Le adjuntaba un vuelo y 500 euros. Antes de irse vació por toda la casa el contenido de diez kilos de azúcar. Y después, orinó encima.

*”Que vida más despareja/ todo es ruindad y patraña/ pelar caña es una hazaña/ del que nació pa rigor/ allí había un solo dulzor/ y estaba dentro e la caña” canta y cuenta Atahualpa Yupanki en su Milonga del payador perseguido. Y pensar que muchos se hacen los perseguidos y gozan de una buena renta, una firma en los mejores periódicos pagos y una libertad de circular y mentir a manos llenas.

*El Familiar es un tipo de Espíritu familiar devorador de hombres, el cual fue muy difundido en los ingenios azucareros del noroeste argentino.

En Argentina, se describen diferentes versiones sobre este tipo de espíritus Familiares, pero la más difundida lo identifica con una especie de criatura demoníaca que da poder y dinero a su poseedor a cambio, generalmente de vidas humanas. Su existencia es tomada como real por la gran mayoría de la población de las plantaciones de azúcar en esa región, situación que muchas veces es aprovechada por los dueños de los ingenios argentinos para coaccionar a su peonada. Se ha denunciado que se atribuyó a El Familiar incluso las desapariciones de trabajadores de los ingenios durante el Proceso de Reorganización Nacional.

*Hay programas televisivos matutinos especialmente donde los conductores solo se sientan, sonrientes a devorar azúcares y mieles sintéticas y bollos de harinas gordas. Imagino una casucha agujereada, con piso de tierra y una sola pava de agua hirviendo entre las brasas y dan ganas de imaginarse un mundo donde todo explote y salpique los ojos de los devoradores de almas que limpiamente envidian ese mundo apabullante de comidas felices. Ellos, los conductores, son buena gente, pero al igual que este cronista nunca pasaron hambre. Y no se debe comer delante del ojo vigía que reproduce la desmesura de los alimentos en una parte del mundo hambreado y sin sabor dulce alguno.

*Estaban en un a reunión, eran jovencitos y jugaban a las palabras y los pensamientos. “Yo si fuese animal sería un león”, murmuró él para impactar a la dama que deseaba. Su adversario, en cambio se explayó: “Yo sería un osito, un osito de peluche”. Y la chica susurró un “Ahhhh, qué dulce”, que a él le sonó como un disparo en el pecho.

Una bala de azúcar tan terrible como certera.

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Fuente: Página 12

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