El pelotudo argentino

El pelotudo argentino es nuestro, como el dulce de leche y el Torino, con rasgos propios, únicos e irrepetibles. Es ese nabo que se cree siempre un capo, un piola, uno que se las sabe todas y en realidad no sabe absolutamente nada. Valga aclarar a efectos de evitar confusiones que no hay que confundirlo con el jodido. El jodido sabe, procede con conocimiento de causa.

El pelotudo argentino es una especie en expansiòn

Jorge Lanata, el cadete del Grupo Clarín, contribuye, día a día, a optimizar pelotudos argentinos

Por Gerardo Fernández. En la maraña de acontecimientos dudosos, las usinas de Clarín y La Nación salen a buscar a ese ejemplar único e irrepetible que ellos mismos han formateado en las últimas décadas y que tiene como precisa y certera denominación científica: “el pelotudo argentino”, que no se parece en nada a los pelotudos de países limítrofes.

El pelotudo argentino es nuestro, como el dulce de leche y el Torino, con rasgos propios, únicos e irrepetibles. Es ese nabo que se cree siempre un capo, un piola, uno que se las sabe todas y en realidad no sabe absolutamente nada. Valga aclarar a efectos de evitar confusiones que no hay que confundirlo con el jodido. El jodido sabe, procede con conocimiento de causa, básicamente se mueve como un depredador en la jungla buscando siempre su propia conveniencia. El pelotudo, en cambio, es un perdedor estratégico, un tactista que va cazando las sobras que los de arriba le dejan pero se cree más vivo que ellos.

El pelotudo argentino no mira televisión, la acata.

Es ese pelotudo que pone el grito en el cielo y llama a Magdalena si le vienen 15 pesos de aumento en la factura del gas y de verdad cree que lo están choreando, pero cuando las empresas de celulares, las prepagas, los colegios pri-va-dos y las proveedoras de cable lo empernan con arandela y todo automáticamente, por default razona que son “reacomodamientos propios del mercado”.

Más: País de mierda…

El pelotudo argentino viene desprovisto de fábrica de todas las ideologías que ponen el acento en lo nacional y priorizan el interés del país al que pertenece. Para él sólo tienen valor los intereses nacionales de los países de origen de las empresas que vienen a hacer negocios acá. El pelotudo argentino está convencido de que “siempre fue así” aunque nunca pueda probar absolutamente nada de lo que repite tontamente. Está fatalmente convencido que “este país no tiene salida” y que por eso hay que hacer la propia, ¿vistes? El pelotudo argentino cree que siempre los ricos fueron ricos y los pobres fueron pobres, no contempla la posibilidad de que algo pueda cambiar y cree que los que lo intentan son unos pelotudos.

Vino al mundo a ser un eslabón más en la cadena de reproducción del capitalismo dependiente y nunca se le pasó por la cabeza cuestionar nada de lo pre establecido. Y si le proponés ejemplos del funcionamiento del capitalismo central para incorporar acá te discute que son medidas comunistas. El problema del pelotudo argentino es su obcecación en defender las condiciones estructurales que determinaron que sea tan pero tan pelotudo. Es el típico gil a cuadros que defiende a Biolcati y a Clarín y cree que el Golcito que a duras penas está pagando en cuotas se lo debe a ellos y no a los pelotudos que como él generan con su trabajo la riqueza de los poderosos.

El pelotudo argentino ni siquiera tiene méritos propios en su pronunciado nivel de pelotudez. Es todo un logro argentino, lo hicieron enterito acá los que siempre tuvieron claro que la mejor defensa de sus intereses es que haya un ejército de pelotudos que estén convencidos de que nada debe cambiar.

El pelotudo argentino no discute de política porque “ni él va a cambiar tu forma de pensar ni vos se la vas a modificar a él”. No viene programado para rebelarse pero sí está formateado para ponerse del lado de los ricos toda vez que se intente sacarles algo. El pelotudo argentino de pueblo chico, por ejemplo, es de meterse en comisiones junto a los capangas del lugar para compartir reuniones y asados y creer así que por estar sentado al lado del potentado su status se ennoblece.

Más: Si se la ponen chilla…

El pelotudo argentino que antes se aterrorizaba con Lanata ahora lo mira como a uno del palo y le comenta a sus amigos “lo groso que estuvo el gordo anoche”.

El pelotudo argentino es algo así como la condición necesaria para que el país no salga adelante, es la materia prima de la dependencia. El pelotudo argentino es la garantía que tienen las minorías poderosas de que nunca habrá mayorías que se les planten y les digan “¡Basta!”. Porque el pelotudo argentino defiende a los que lo empoman día tras día y le hacen creer que es un ganador.

El pelotudo argentino se crió con las botas de la última dictadura y luego terminó de formatearse en los noventa. Usó el Retiro Voluntario de Menem para poner galletiterías, parripollos, pañaleras y maxikioscos o “drugstores” que, como se sabe, no son un kiosquito cualquiera. No, son casi, casi un súper pequeño, digamos, y sólo por razones de espacio, porque en el barrio no había locales grandes disponibles… y sí, es un pelotudo de pedigree, de los buenos, muy probablemente haya parido un casalito de pelotuditos que ahora andan en los veintipico que ni te cuento lo que son… ella estudia maestra jardinera y el varoncito administración de empresas. El pobre pibe no sabe que en su puta vida va a administrar empresa alguna, que las empresas las administran pura y exclusivamente los dueños, pero su padre hace horas extras para que el pelotudito de su hijo estudie cómo llevarle los papeles a los empresarios el día de mañana pero, eso sí, creyendo que les administrará algo.

Eso sí, es muy pagado de sí mismo, lo que se dice “un ganador” de esos que abrevan en Sofovich, Rial y Baby Etchecopar, de esos que cuando la Panamericana se abotona un domingo a las 20 se mandan por la banquina al palo. Cuando salen a la mañana de su casa y desactivan la alarma del Duna arqueando el labio inferior a la John Wayne  y escuchan al robot decir “X-28-de-sa-cti-va-do” sienten hasta una leve erección.

Y seguramente el pelotudo argentino haya votado a Macri, porque el tipo quería un cambio, para poder volver a sentirse un ganador (según sus parámetros de pelotudo)

Fuente: Batalla Cultural

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6 Respuestas en El pelotudo argentino

  1. Marcial dos Santos 18 diciembre, 2016 en 3:04 am

    Que bien ilustra la figura del pelotudo argentino quien escribió la nota. Estaría bueno que también ilustre su contraparte, el vivo argentino, el inteligente que sabe donde tiene que estar parado para ser lo opuesto al pelotudo argentino, que sabe que diarios leer, que radios escuchar, a que periodistas creer, que programas de tv ver para tener una mente con pensamientos libres y propios. Que sabe como criar a su casalito de vivitos argentinos y que educación academica les da para que sean de provecho para el país así como lo es el. Que diga quien escribe la nota en que trabaja el vivo argentino para poder tener independencia y seguir siendo vivo a pesar de los pelotudos nacionales. Que compra, donde compra, si paga de contado o con tarjeta en 12 cuotas. Que prefiere, cable, direct tv o canales de aire. Si usa internet, si tiene celular de los complicados, que marca de zapatillas usa. Que diga que ropa prefiere. De que habla. Si le gusta el futbol o el polo. Queremos saber que auto prefiere y por qué, si le puso la alarma de Rápido y Furioso y si arquea una ceja como el finadito Paul Walker cuando la hace sonar.Que nos de una pista para que cuando lo veamos desparramando viveza de la buena a medida que camina como un Ante Garmaz de la viveza argentina podamos codearnos entre nosotros y decir torciendo la boca hacia un costado: Mirá Cacho, ese que va ahí es un vivo bárbaro…

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  2. Roberto 28 enero, 2016 en 8:43 am

    Muy pocas veces me sentí tan identificado como con esta nota. El que la escribió es brillante.

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  3. Andrew McDonnel 17 enero, 2016 en 5:12 am

    Hay que ser muy pelotudo para escribir esta sarta de estupideces!

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    • george 17 enero, 2016 en 10:14 am

      Hola Andrew: esperamos, con gusto, un artículo tuyo para publicarlo… Gracias.

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  4. juan 13 enero, 2016 en 8:11 pm

    Muy pero muy buena la nota!! Creo que faltó agregar que desafortunadamente los pelotudos argentinos abundan, si se hiciera un censo ganan por goleada. Lamentable…

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  5. osvaldo urrutia 5 enero, 2016 en 12:18 pm

    totolmente de acuerdo con el comentario testualmente es asi

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