Mientras tanto el macrismo disfruta destruyendo puestos de trabajo

Mientras nos entretenían buscando a los PRO-FUGOS, en el medio sucedían cosas trascendentes, como la ola de despidos decidida por Mauricio Macri, que ocupaban un lugar lateral en las noticias. Se supone que estos temas importantes tendrán que ir al centro de la escena, aunque conociendo el paño de Clarín y medios afines es posible que saquen otro conejo de la galera con tal de disimular la realidad.

Macri, Momo Venegas y Hugo Moyano, cómplices de la destrucción del trabajo en Argentina.

El presidente Macri, Momo Venegas y Hugo Moyano, aliados en contra de los trabajadores argentinos.

Por Emilio Marín. Buscan dos prófugos pero ya se podrá hablar de temas importantes. Los medios estuvieron abarrotados de noticias relacionadas con la fuga de los tres presos de General Alvear. Capturado uno en Santa Fe, ahora se podrá hablar de los temas importantes, como la ola macrista de despidos.

Al menos uno de los tres fugados del penal de bajísima seguridad de General Alvear fue capturado por la policía santafecina. Aunque siguen buscando a los otros dos, bajará la intensidad con que esa noticia fue la comidilla del país. Una pena, porque en el medio sucedían cosas trascendentes, como la ola de despidos decidida por Mauricio Macri, que ocupaban un lugar lateral en las noticias. Se supone que estos temas importantes tendrán que ir al centro de la escena, aunque conociendo el paño de Clarín y medios afines es posible que saquen otro conejo de la galera con tal de disimular la realidad.
Argentina es tan politizada que incluso fugas de presos se convierten en disputa partidaria. Los kirchneristas más doloridos con el resultado del 22 de noviembre, aseguraban que al trío lo habían dejado fugar como parte del pago macrista por sus dardos contra Aníbal Fernández en el programa de Jorge Lanata. Así mezclaban peras con manzanas. La facilidad para el escape provino del Servicio Penintenciario Bonaerense pero Macri y María Eugenia Vidal serían muy tontos -y no lo son- para crearse un problema tan serio a poco de andar. Ellos eran los perjudicados directos por la fuga, pues su política de seguridad quedaba en ruinas.
A su vez el macrismo aseguraba que Fernández daba sustento logístico a la fuga, como parte de negocios del narcotráfico. Una falsedad rotunda porque el gobierno anterior luchó contra ese flagelo, bien que con las armas melladas del capitalismo. A lo largo de 13 días la justicia y las fuerzas de seguridad no pudieron comprobar que los barones del conurbano hubieran dado al trío en fuga ni un bidón de nafta. Al macrismo le encanta criticar de palabra al narcotráfico, en línea con sus padrinos estadounidenses y la DEA, y enchufarle el sambenito a Cristina Fernández de Kirchner.
Hubo facilidades, seguramente tarifadas, por parte del corrupto sistema penitenciario. Luego el grupete en armas trató de huir tanto como pudo, dispuesto a vender cara su captura, y así fue como en el trayecto hirió a dos policías y cuatro gendarmes. Ni los soltó el macrismo ni los ayudó el kirchnerismo. Como la demorada detención de Martín Lanatta fue del gobierno actual, éste sacará pecho diciendo “yo los recapturé”. No tiene mucho para festejar: usó 700 efectivos de fuerzas de seguridad con todo el aparato nacional, para detener a uno de los tres tipos desesperados y sin mayor logística. Y, papelonero, dio por detenidos a los tres cuando sólo tenía a uno.
En la Semana Política anterior se escribió: “Martín y Cristian Lanatta, y Víctor Schillaci van a caer en manos de la policía bonaerense en cuestión de días, porque no han podido alejarse de la provincia. Y se sabe que han tenido un precario aprovisionamiento y logística en el sur bonaerense, donde son muy conocidos. Parece que no podrán ir muy lejos”. Fueron un poquito más lejos, hasta Santa Fe y allí se cortó la carrera delictiva, por lo menos para un Lanatta. Que la política deje de ensuciarse con casos que corresponden a la página de policiales.

Despidos al por mayor

Mientras el raid delictivo de los Lanatta y Schillaci avanzaban varios kilómetros, la ruta de Macri también devoraba puestos de trabajo, sobre todo en los municipios de Buenos Aires.
Según Hugo Yasky, de la CTA, los telegramas de despidos ya eran 12.000, el viernes a la noche cuando fue al programa de Gustavo Sylvestre en C5N. Allí se pudo ver a un viejo luchador Jorge Reyna, que venía del hospital. Le habían extraído los perdigones de itakazos disparados desde el cordón policial, cuando acompañaba a su esposa, despedida municipal con ocho años de antigüedad. Reyna tenía impactos de frente y por la espalda, demostrativos de la furia criminal de los agentes del desorden, cuando reprimieron una manifestación de los municipales despedidos por el intendente macrista Jorge Garro.
Allí hay en vilo 4.500 puestos de trabajo que el intendente quiere recortar como parte del ajuste inspirado por Macri y su ministro de Economía, Alfonso Prat-Gay, y por el “orden” que la ya no tan sonriente Vidal pregona en el distrito.
Hubo asambleas de 600 empleados del “Centro Cultural Néstor Kirchner” que perderán sus ingresos. Y al momento de escribir estas líneas hay información de que el delasotista Jorge Fabrissin, intendente de Unquillo, pidió la represión contra los 182 empleados que despidió y que resisten, junto a sus familiares y personas solidarias.
En Jujuy continúa el acampe de la Tupac Amaru de Milagro Sala, reclamando al gobernador Gerardo Morales el pago adeudado para muchísimas cooperativas de trabajo de aquella organización social. Como el actual gobernador y sus medios afines tanto demonizaron a Sala, ahora les cuesta no sólo pagar a aquellas cooperativas sino incluso recibirla y mantener una civilizada reunión, aún con las obvias diferencias que los separan.
Estos hechos a nivel nacional demuestran que el macrismo tiene un fuerte prejuicio patronal: los trabajadores cobrarían un salario alto, que hay que bajarlo porque es un “costo empresario”. Y sobre todo, hay que ralearlos del Estado para lograr una maquina pequeña y eficiente, según la insuperable sentencia de José A. Martínez de Hoz: “Achicar el Estado es agrandar la Nación”. Y como una cosa lleva a la otra, el resultado perseguido es rebajar los sueldos, al aumentar la tasa de desocupación. Un momento antes que el Indec expirara con el interventor macrista Jorge Todesca, el índice de desempleo estaba unas décimas por debajo del 7 por ciento. La actual política gubernamental quiere ponerla en el 15 por ciento, para que afloje la tendencia obrera a exigir paritarias libres y recomponer la capacidad adquisitiva vulnerada a partir de noviembre de 2015.
Los políticos y sindicalistas tendrán que definirse: ¿está bien despedir masivamente e incluso reprimir en forma brutal, o hay que ser solidarios con esos compatriotas y respetar sus derechos laborales? No hay terceras posiciones, por más que el peronismo históricamente hiciera su apología y hoy Rolando Graña la tenga por nombre de su programa en América. No hay 3P.

Socios-adversarios de Mauricio Macri

El verano argentino suele distender un tanto el mundo político pero no al punto de borrarlo del mapa. Incluso las noticias faranduleras suelen tener su condimento partidario, como ocurrió esta vez con el supuesto romance de la inimputable Vicky Xipolitakis con el jefe de La Cámpora en Buenos Aires, José Ottavis.
Debajo de esa hojarasca, la política sigue alimentando sus planes, formulando algunas alianzas y rompiendo otras, siempre con el objetivo de los partidos del sistema de llegar al gobierno a como de lugar. Ellos vieron la serie House of Cards y sueñan con ser Francis Underwood y su esposa Claire, pisando cabezas hacia la Casa Blanca.
Macri, como todo ganador en una primera etapa llena de halagos, hoy no tiene grandes contratiempos políticos. A lo sumo, sufrió una fisura de costilla jugando con su hija Antonia. Su administración se reforzó con numerosos ejecutivos de grandes empresas, como bien graficó Fernando Krakowiak en Página/12.
El cronista puede ser algo simplista, pero cree que los popes de Shell, IBM, Panamerican, Techint, Loma Negra, JP Morgan, Galicia, General Motors, Farmacity, Repsol, Monsanto, Telefónica, Clarín, etc. no vienen a defender los derechos de los argentinos de a pie.
Para contraponerlo más, no hay allí ex directivos de cooperativas, de Página/12 ni medios públicos, Sancor, Pauny, Mercado Central, autopartistas, BAUEN Hotel, Cerámicas Fasinpat, Credicoop, Laboratorio de Hemoderivados, Invap ni otras experiencias exitosas no monopólicas. Si no tienen credenciales de CEO de multinacionales o de lobbies privados ligados, al gabinete de Macri no entran…
Tan peligroso como ese devenir del macrismo es que en su aparente oposición anide una fuerza que tiene con aquél más semejanzas que diferencias. De tener éxito plantearía una alternancia falsa, donde prevalecería la continuidad.
Por ejemplo, sobre el filo del fin de semana se concretó en Pinamar, con Sergio Massa como anfitrión, un asado con invitados del Frente para la Victoria y el PJ como Juan M. Urtubey, Diego Bossio y otros dirigentes que hasta noviembre estuvieron en el kirchnerismo y sus alrededores. José M. de la Sota envió a su representante Carlos Caserio. El chubutense Mario Das Neves hizo otro tanto. El jujeño Eduardo Fellner no concurrió pero fue avisado por Urtubey y no pegó ningún grito de desacuerdo, siendo titular del PJ. Julián Domínguez manifestó simpatía pero no asistió invocando un problema familiar. Uno de los pocos que desentonó, al no concurrir, fue Daniel Scioli, quien por ahora no se desmarca de CFK.
Sería funesto que el FPV sea reemplazado por un PJ aliado al Frente Renovador de Massa y otros buenos amigos de la embajada norteamericana y el Foro de Davos. Precisamente hacia allá partirá el de Tigre junto a quien lo invitó, Macri. Éste quiere mostrar al mundo financiero que en Buenos Aires teje sólidas alianzas y está dispuesto a hacer los deberes, incluso a palos y agujereando con balas de goma todas las espaldas de laburantes que sean necesarias.

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