La historia de un duro hijo de puta, de Charles Bukowski

El gato blanco de Charles Bukowski.

Bukowski y el gato, uno para el otro.

Por Jorge T. Colombo. Cuenta Bukowski, en este poema, la historia del gato que él necesitó ayudar para que el gato lo ayude a él a sobrellevar, algo menos penosamente, su existencia. Abrumado Bukowski por la marea humana, que con curiosidad entomológica ponía sobre su humanidad tambaleante sus sucia lupa, el gato blnco, con su rutina majestuosa, pasó a ser el único ser vivo capaz de ser ayudado para vivir la expectativa, digamos, normal, de su existencia. “Me veía a mí mismo en ese gato, también yo lo había pasado mal; no tan mal, pero lo bastante mal…”, dice por ahí Bukowski. El gato es un adorno móvil, y si además es bizco, sin cola, baleado, desdentado y con huesos rotos, mejor, ya que se erige en un verdadero espejo en donde puede contemplarse, Bukowski, todo el tiempo y desde insólitos ángulos. Golpes -“como de la ira de Dios”- ya recibió muchos, solo le falta aprender a emboracharse, piensa. Nos tenemos el uno al otro. La felicidad suele llegar austera y súbitamente.

La historia de un duro hijo de puta – (Poema original en inglés de Charle Bukowski, al final)

Llegó a mi puerta una noche, mojado, flaco, golpeado y aterrado
un gato blanco, bizco y sin cola
Me lo llevé dentro y le di de comer, y se quedó
Cogió confianza en mí, hasta que un amigo subió la rampa del garaje
y lo atropelló
Llevé lo que quedaba de él al veterinario, que dijo:
“No tiene muchas posibilidades… dale estas pastillas…
su columna está rota; ya lo estaba antes, pero de alguna manera
se arregló, si vive nunca caminará; mira estas radiografías,
lo han disparado, mira aquí, los perdigones aún están ahí…
Además, una vez tuvo cola, pero alguien se la cortó…”.
Volví con el gato, era un verano caluroso, uno de los más
calientes en décadas, lo puse en el suelo del baño,
le di agua y las pastillas, no comía, ni siquiera tocaba el agua.
Mojaba mi dedo en ella y le humedecía la boca, y le hablaba,
no me iba a ninguna parte, pasaba mucho tiempo en el baño
y le hablaba, y lo tocaba suavemente, y él me miraba
con esos ojos azules claros y bizcos, y con el paso de los días
hizo su primer movimiento
arrastrándose con sus patas delanteras
(las traseras no le respondían).
Logró llegar al arenero
se arrastró sobre el borde hasta estar dentro,
fue como la trompeta de una posible victoria
sonando en el baño y en la ciudad.
Me veía a mí mismo en ese gato, también yo lo había pasado mal;
no tan mal, pero lo bastante mal.
Una mañana se levantó, se puso en pie, cayó
y se quedó mirándome.
“Puedes hacerlo”, le dije.
Siguió intentándolo, levantándose, cayéndose
hasta que finalmente dio algunos pasos, era como un borracho;
las patas traseras no querían hacer lo suyo y se caía de nuevo,
descansaba, volvía a levantarse.
Ya sabéis el resto: ahora está mejor que nunca, bizco
casi desdentado, pero la gracia ha vuelto, y esa mirada
en sus ojos nunca se ha ido…
Y ahora a veces me hacen entrevistas, quieren oírme hablar sobre
la vida y la literatura, y yo me emborracho y cojo en brazos a mi gato bizco,
acribillado, atropellado y sin rabo y les digo, “¡miren, miren
esto!”
Pero no lo entienden, dicen cosas como, “¿y dice usted
que fue influido por Céline?”
“No”, y tomo al gato en brazos, “por lo que ocurre, por
cosas como esta, por esto, ¡por éste!”
Meneo al gato, lo levanto
en el luz ahumada y ebria, está tranquilo, él sabe…
Es entonces cuando la entrevista termina y
aunque a veces me siento orgulloso cuando veo las fotos
después, y ahí estoy yo y ahí está el gato, y estamos
juntos en la foto…
Él también sabe que es una idiotez, pero que de alguna manera ayuda.

Poema original: “The History of One Tough Motherfucker”, Bukowski

The History Of One Tough Mother

he came to the door one night wet thin beaten and
terrorized
a white cross-eyed tailless cat
I took him in and fed him and he stayed
grew to trust me until a friend drove up the driveway
and ran him over
I took what was left to a vet who said,”not much
chance…give him these pills…his backbone
is crushed, but is was crushed before and somehow
mended, if he lives he’ll never walk, look at
these x-rays, he’s been shot, look here, the pellets
are still there…also, he once had a tail, somebody
cut it off…”
I took the cat back, it was a hot summer, one of the
hottest in decades, I put him on the bathroom
floor, gave him water and pills, he wouldn’t eat, he
wouldn’t touch the water, I dipped my finger into it
and wet his mouth and I talked to him, I didn’t go any-
where, I put in a lot of bathroom time and talked to
him and gently touched him and he looked back at
me with those pale blue crossed eyes and as the days went
by he made his first move
dragging himself forward by his front legs
(the rear ones wouldn’t work)
he made it to the litter box
crawled over and in,
it was like the trumpet of possible victory
blowing in that bathroom and into the city, I
related to that cat-I’d had it bad, not that
bad but bad enough
one morning he got up, stood up, fell back down and
just looked at me.
“you can make it,” I said to him.
he kept trying, getting up falling down, finally
he walked a few steps, he was like a drunk, the
rear legs just didn’t want to do it and he fell again, rested,
then got up.
you know the rest: now he’s better than ever, cross-eyed
almost toothless, but the grace is back, and that look in
his eyes never left…
and now sometimes I’m interviewed, they want to hear about
life and literature and I get drunk and hold up my cross-eyed,
shot, runover de-tailed cat and I say,”look, look
at this!”
but they don’t understand, they say something like,”you
say you’ve been influenced by Celine?”
“no,” I hold the cat up,”by what happens, by
things like this, by this, by this!”
I shake the cat, hold him up in
the smoky and drunken light, he’s relaxed he knows…
it’s then that the interviews end
although I am proud sometimes when I see the pictures
later and there I am and there is the cat and we are photo-
graphed together.
he too knows it’s bullshit but that somehow it all helps.
Tags: , , , , ,

Compartir:

GoogleRSS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.