¿Qué hubiera hecho Macri en el Cabildo Abierto de 1810?

Mauricio Macri se empieza a parecer a Cisneros, el virrey español que mandaba en Buenos Aires hasta la noche del 22 de mayo de 1810. Hay que ser ecuánimes. Los títulos del nacido en Tandil e hijo de Franco, directivo de Socma y del privatizado Correo Argentino, amén de las dos offshore, son mucho mejores porque fue electo con el voto popular. Cisneros gobernaba en nombre de Fernando VII.

Mauricio Macri en el Cabildo, 1810

Mauricio Macri en el Cabildo, 1810

Por Emilio Marín. Un mero ejercicio ficcional a propósito del 206º aniversario. Se sabe lo que hizo Mauricio Macri el 25 de mayo de 2016, a poco más de cinco meses de haber asumido. Fue al tedeum y prometió blanqueo de capitales para atraer inversiones. ¿Qué hubiera hecho de haber estado en el Cabildo Abierto de 1810?

Al cumplirse 206 años del primer gobierno patrio Mauricio Macri estuvo en la Casa Rosada e hizo declaraciones a Radio Nacional, no Mitre, todo un síntoma de los cambios habidos con su administración. Allí volvió a prometer que el próximo semestre habrá un mejoramiento en la situación social. Fue una manera de admitir, a regañadientes, que hoy no es precisamente buena, aunque siempre echando las culpas al gobierno anterior de esas aristas que lastiman a la gente.
Según el jefe de Estado, con los proyectos de blanqueos o exteriorización de patrimonios tendrá recursos para atender los juicios de los jubilados. Y mejor será aún la realidad con la llegada masiva de inversiones, en su mayoría extranjeras (y sí, en caso que lleguen, serán de esa dudosa nacionalidad, porque lo que es las nacionales se hacen rogar…).
En materia de capitales en paraísos fiscales o en bancos con cuentas no declaradas, el presidente debe saber de qué se trata, vista su experiencia en Bahamas y Panamá, según los documentos de Panamá Papers. El fiscal Delgado y el juez Casanello ya tienen material con aquellas revelaciones del estudio Mossak-Fonseca, con Fleg Trading y Kagemusha, donde aquél figuraba como directivo más allá de las fechas que dio en su descargo.
Si vienen inversiones foráneas o no, eso deberá aguardar los datos de la realidad para poder confirmarse o no. Algunos anuncios de ese estilo, como la inversión de Fiat en su planta de Córdoba, por 500 millones de dólares, no implicarán nuevos puestos de trabajo. Así lo publicó Gabriela Origlia, en “La Nación” del 6 de abril pasado, citando a fuentes de la compañía. Más aún, ese mes el personal estuvo muchos días suspendido por falta de producción, cobrando el 70 por ciento del salario, alegándose la crisis brasileña.
Quiere decir que en estos cinco meses, “las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas”, como cantaba don Ata. Son nuestros los 154.000 despidos de las órbitas privada y estatal, y son ajenos los 16.500 millones de dólares que se emitieron en bonos para recaudar y pagar de contado a los “fondos buitres”. La ganancia de 29.7 millones de dólares por la colocación y de 600 millones de la misma moneda por la diferencia de cotización fue para JP Morgan, Deutsche, Citi, HSBC, Santander, BBVA y UBS. O sea, para el capital financiero internacional, nada patriótico. Es más, para los bancos privados “argentinos” no dejaron ni un cobre.

¿Quién es el virrey?

Aquellos antecedentes de Macri lo ponen en una situación política emparentada con la función de los virreyes, en el Buenos Aires anterior a mayo de 1810. O sea, delegados de un poder colonial allende las fronteras, en aquel caso radicado en Madrid y ahora en Wall Street.
Así lo vienen planteando varios periodistas desde el 10 de diciembre pasado, destacándose las notas de Fernando Krakoviak, Alfredo Zaiat y Tomás Lukin en Página/12. La que el cronista tiene más presente, la más reciente, pertenece a Zaiat y fue publicada el domingo 22 del corriente bajo el título “Los lobos de Wall Street”. Allí se denunció que “nada menos que 27 financistas de Wall Street ocupan cargos fundamentales en el gobierno de Macri. Dominan Hacienda, el Central, el Nación, la CNV, Anses, UIF, YPF y hasta Desarrollo Social”.
La lista de la manada está encabezada por el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, que proviene del JP Morgan y el secretario Luis Caputo, que entregó a los buitres todo lo que pedían y un poco más también, con el mismo origen y posterior pasada por el Deutsche.
No hay que ser muy avispado para darse cuenta que algo debe haber en esas currículas o prontuarios para que los bancos mencionados lleven la delantera en negocios espectaculares como el arreglo con los fondos usureros de Paul Singer, de NML Capital y Elliott Management.

Otro ejemplo notable es el de Juan J. Aranguren, CEO de la anglo-holandesa Shell, la que viene ganando mucho dinero con su promoción al ministerio de Energía macrista y con las contrataciones hace para la importación de combustible. Esto ha provocado algunas denuncias no sólo políticas sino también judiciales, pero por el momento Aranguren las viene gambeteando con la misma cintura de Mané Garrincha con que eludió las multas y hasta procesamientos por las irregularidades de su empresa, cuando Néstor Kirchner pidió no comprarle ni una lata de aceite.
La visita de Barack Obama el 23 y 24 de marzo pasado también sirvió para comprender el grado de dependencia que guarda Macri respecto a la gran metrópoli, Wall Street-Washington.
Antes y después de esa visita, el mandatario y varios de sus ministros como Prat-Gay y Patricia Bullrich (Seguridad), y viceministros como Angel Tello (Defensa) fueron a Estados Unidos, a la Cumbre de Seguridad Nuclear, reuniones del G-20 en China, etc. Y allí anudaron más vínculos con la gran potencia, acordando compra o renovación de armamentos, cursos de personal militar y de fuerzas de seguridad para la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, nuevas incorporaciones argentinas a “fuerzas de paz”, etc. Incluso, con la excusa de actuar en catástrofes naturales y el estudio de factores científicos, la especialista Elsa Bruzzone, del Cemida, advirtió contra la posible instalación de bases militares estadounidenses en la zona de la Triple Frontera-Acuífero Guaraní (tercera reserva mundial de agua potable) y en Ushuaia, de cara a la Antártida.
Así las cosas, Mauricio Macri se empieza a parecer a Baltasar Hidalgo de Cisneros, el virrey español que mandaba en Buenos Aires hasta la noche del 22 de mayo de 1810. Hay que ser ecuánimes. Los títulos del nacido en Tandil e hijo de Franco, directivo de Socma y del privatizado Correo Argentino, amén de las dos offshore, son mucho mejores porque fue electo con el voto popular. Cisneros gobernaba en nombre de Fernando VII.

¿Qué hubiera votado?

A los que defienden a Macri y sufragaron por él en el balotaje de noviembre pasado les puede caer pesado que se lo compare con Cisneros. Hasta pueden decir que no, que en tren de hipótesis ficcionales como la que propone este cronista, Mauricio habría estado en el Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810.
Es posible imaginar que el empresario del mercado local y trasnacional, incluso de paraísos fiscales, pudiera haber estado en el mencionado Cabildo.
Es que para estar allí se requería ser vecino, que debían cumplir una serie de requisitos para ser considerados tales. Se debía tener “casa poblada, armas y caballo y su residencia debía datar de una serie de años, sin ausencias; tenían franquicias y permisos comerciales y del sistema de encomiendas”.
Dice el archivo que a ese Cabildo concurrieron 46 comerciantes, sobre un total de 251 asistentes. Esos hombres de negocios tenían franquicias para el comercio monopólico con puertos autorizados de España, aunque algunos seguramente no le hacían asco al contrabando y apostaban algunas fichas al “libre comercio” con Inglaterra.
Algunos, peor aún, comerciaban con esclavos, como para completar su acumulación primitiva de capital, y ese parece haber sido el caso del español José María Martínez de Hoz, el primero en plantar en esta tierra la semilla que dio frutos muy amargos en José Alfredo del mismo apellido en 1976, más los homónimos que fundaron la Sociedad Rural y festejaron el exterminio del indio para apropiarse de dos millones de hectáreas, según documentó Osvaldo Bayer, querellado por las nuevas hornadas de Martínez de Hoz.
La votación sobre el cese de Cisneros arrojó un resultado de 162 votos por sacarlo y 64 por su continuidad, entre ellos el primer Martínez de Hoz, según mostró con acta el historiador marxista Juan José Real en su libro de Historia Argentina.

Como se sabe, el argumento de los patriotas fue que estando preso Fernando VII, a manos de los franceses, la soberanía debía volver al pueblo, algo que plasmó la Primera Junta. Los partidarios de que siguiera el virrey, como el obispo Lué, aseguraban que aunque quedara un solo español en América, allí estaba la fuente del poder. El fiscal Villota agregaba que Buenos Aires no podía resolver por todo el virreinato.

La historia cuenta que “los chisperos French y Beruti, estaban armados con palos, pistolas y puñales haciendo barricadas en las bocacalles e impidiendo la entrada al Cabildo a los que iban a votar a favor de Cisneros”. Belgrano, Castelli y Paso discutían en el Cabildo y rebatían allí los argumentos pro-españoles.
Es extremadamente difícil imaginar a Macri haciendo piquetes en la plaza para amedrentar a los votantes cisneristas. Imposible pensarlo alegando a favor de un gobierno patrio. Más realista es suponerlo preocupado por el mal clima de negocios e inversiones en Buenos Aires, consultando con Martínez de Hoz qué le convenía más al empresariado top y diciendo en voz baja que “estos locos nos quieren aislar del mundo”.

Fin del ejercicio de ficción. Vuelta a la actualidad. Ayer 25 de mayo no hubo celebración masiva y la Plaza de Mayo estuvo cercada por la policía, impidiendo el ingreso de la gente. Como si aún gobernara el virrey Cisneros.

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