Trump y lo “políticamente incorrecto”

Vaya a un lugar público donde mucha gente esté reunida y grite algo incómodo o políticamente incorrecto, como "Amo a Jesús" y verá que la gente se encoge de vergüenza e incomodidad. El nombre de "Jesús" se ha convertido en una palabra maldita en la sociedad norteamericana que se cree políticamente correcta, y han sido entrenados para tener una reacción negativa a ese nombre sagrado en lugares públicos.

Donald Trump

Donald Trump

Por Pedro Aja Castaño. (*) La psicología a la inversa es una técnica que implica la defensa de una creencia o comportamiento que es opuesto al deseado por el opositor o controlador del momento. Si usted me llama ‘bruto’ (palabra incorrecta) porque digo que voy a votar por Trump, intentando con ello convencerme para que no lo haga, no se sorprenda del resultado contrario. ¿No lo ha aprendido con sus hijos?  Por eso los mejores promotores de Trump fueron, precisamente, sus opositores, porque actuaron de manera inapropiada, políticamente hablando, aunque dijeran cosas verdaderas.

Esta técnica se basa en el fenómeno psicológico de la reacción, en el que una persona tiene una respuesta emocional negativa al ser persuadido; y, por lo tanto, elige la opción que el otro no quiere. El que quiere manipular termina siendo víctima de su propio invento. Divirtámonos un poco.

Las cosas se vuelven más interesantes si están prohibidas; es decir, si son políticamente incorrectas.

Lo que ahora dice Donald Trump lo han pensado siempre, y a veces también lo han dicho, todos los presidentes de los Estados Unidos.”  “Todos los latinoamericanos se sienten colectivamente aludidos, humillados y ofendidos. Como si lo de Trump fuera una novedad intolerable.” “Trump empezó siendo considerado un payaso. Creo que yo fui uno de los pocos que, desde estas columnas, lo tomamos en serio: dice lo que todos los blancos norteamericanos piensan.”  Estas frases suenan como si el escritor viera algo positivo en Trump. ¿O no?

Pero esos ‘elogios’ NO SON DEL DIRECTOR DE CAMPAÑA DE DONALD TRUMP. Tienen la peculiaridad de que aún lo negativo se traduce en   réditos políticos. Pues… son frases de Antonio Caballero. Después se auto elogiará: “El triunfo de Donald Trump en las elecciones norteamericanas es un horror, aunque no una sorpresa: en el último año y medio he escrito aquí y en la revista Arcadia media docena de columnas explicando por qué era muy posible que ganara, y por qué sería un horror su victoria.” (“La feria de los horrores”, Semana)

Caballero se ufana de su predicción, pero le da pánico lo que profetizó. ¿Para qué escribe entonces? ¿Debemos CREERLE a Caballero y obrar en consecuencia? No. Porque la alquimia del odio izquierdista no puede obligarnos a:

  1. Convertir a Trump en la categoría kantiana del mal político.
  2. Elevarlo al pedestal de villano universal. ¿Quién nos pagará la consulta al cardiólogo?
  3. Hacerle una estatua en la Plaza de Bolívar para que, como Hussein, sea derribado diariamente por machista, asquerosamente rico, faltón, racista, en un ritual que conjure nuestro propio machismo edulcorado disfrazado de política. Caballero sería el Sumo Sacerdote. Y ahora vendrían las preguntas del entrevistador universal:
  4. ¿No deberían votar los guerrilleros por el que no se arrodilla ante los antivalores del ‘establishment’ post moderno?
  5. ¿No les dice nada a los que critican ese ‘establishment’ que Trump diga que a lo mejor no vivirá en la Casa Blanca? ¿Una provocación, una decisión de comodidad, o un nuevo comienzo?
  6. ¿De pronto los gordos mascadores de chicle, botarates imperialistas, armados guerreristas, ignorantes borregos de Wall Street, que no comprenden la ‘metafísica marxista de la lucha de clases’, los analfabetos de la estupidez, comprendieron que el color de la piel, ni la queridura, no hace mejor ni más sabio a un presidente?

Haciendo uso de la psicología a la inversa, mis sarcasmos anteriores describen lo que es obvio:  que las cosas se vuelven más interesantes si están prohibidas; es decir, si son políticamente incorrectas.  Por lo tanto, la prohibición de las cosas es una manera eficiente de hacerlas más interesantes, en política.  Ergo, es probable que ir en contra de la corrección política pueda ser utilizado por aparentes fanáticos como racistas, xenófobos, homófobos y sexistas, haciendo así   más interesantes sus balandronadas, para ganar seguidores adicionales. Añádale prohibiciones de palabras o actos específicos para hacer que la corrección política se vea aún más opresiva, añadiendo así seguidores aún más fanáticos que defenderán su causa con ardor. Sobra decir que la llamada ‘incorrección política’ también puede ser un negocio, partido, arte, juego de columnistas desprogramados. O llamarse incorrección social como orinar frente al público al estilo Justin Bieber. O mostrar el trasero a un estudiantado protestante. Eso produce plata y réditos intelectuales como alguien descomplicado, de avanzada. Nuestros campesinos llaman a esa vaina: “Descrestar calentanos.”

Por eso el truco del marketing de la democracia está en que exista la incorrección política. Y la sabiduría del vendedor, es saberla usar en el momento oportuno, con la gente adecuada, para los fines correctos. Por qué si no, una dictadura se instala sutilmente mediante las diferentes correcciones políticas de la democracia sin que nos demos cuenta. Veamos algunos ejemplos de ‘corrección política’ sencillamente porque lo dictamina el régimen:

  1. Según un nuevo manual del Ejército, ahora se instruirá a los soldados estadounidenses para que eviten “cualquier crítica a la pedofilia”; tampoco pueden criticar “cualquier cosa relacionada con el Islam.”
  2. El gobierno de Obama ha prohibido a todas las agencias gubernamentales estadounidenses producir cualquier material de capacitación que vincule el Islam con el terrorismo. De hecho, el FBI ha purgado toda referencia al Islam y al terrorismo de cientos de documentos antiguos.
  3. Las autoridades están reprimiendo las expresiones públicas de la fe cristiana en toda la nación, y sin embargo a los ateos de la ciudad de Nueva York se les permite poner una cartelera extremadamente ofensiva en Time Square en la temporada de navidad que muestra una imagen de Jesús en la cruz debajo de una imagen de Papá Noel con el siguiente lema: “¡Mantengamos la alegría! ¡Acabemos con el mito! “
  4.  El Gobernador de California Jerry Brown ha firmado un proyecto de ley que permitirá a un gran número de inmigrantes ilegales obtener legalmente una licencia para conducir.
  5. Un juez de Carolina del Norte ha dictaminado que es inconstitucional que Carolina del Norte ofrezca placas de automóviles que digan  “Elija la  Vida.”
  6. El número de personajes gay en la televisión está en un récord histórico. Mientras tanto, apenas si se encuentra algún personaje decididamente cristiano que se pueda encontrar en cualquier programa de la televisión o en las películas; y si ocurre aparecerá  casi siempre  en una versión  muy negativa.
  7. Los capellanes de los militares estadounidenses se ven obligados a realizar matrimonios gay, incluso si van en contra de sus creencias religiosas personales. Los pocos capellanes que se han negado a seguir órdenes saben que significa el final de sus carreras.
  8. En San Francisco, las autoridades han instalado pequeñas “pantallas de privacidad” de plástico en las computadoras de la biblioteca para que los pervertidos puedan seguir ejerciendo su “derecho” a ver pornografía en la biblioteca sin que los niños estén expuestos a ella.
  9. En una universidad de Washington se estableció que su política de no discriminación les impide detener a un hombre transgénero que se exhibe frente a las jóvenes en un vestuario femenino, según un grupo de padres preocupados.
  10.  En todo Estados Unidos, los comentaristas liberales están sugiriendo ahora que el fútbol se ha vuelto “demasiado violento” y “demasiado peligroso” y que necesita ser sustancialmente atenuado. De hecho, un columnista liberal del Boston Globe ha llegado a proponer que el fútbol debe ser prohibido para cualquier persona menor de 14 años.

Todo lo anterior es para mostrar que ‘la policía del pensamiento’ que era una broma en los años 90, hoy puede ser una realidad a través de lo que llaman ‘la corrección política’. Desafortunadamente, muy pocas personas se ríen ahora porque la corrección política se ha convertido en una forma de vida en Norteamérica. Si usted dice la “cosa incorrecta” podría perder su trabajo o ser llevado ante la justicia. Todos los días, los principales medios de comunicación bombardean a los gringos, latinos, todo el mundo, con mensajes sutiles que dejan en claro lo que es “apropiado” y lo que no; y la mayoría de estadounidenses y foráneos  en silencio asumen  este código  no escrito. Pero sólo porque no está escrito en alguna parte no significa que no sea real. De hecho, este código se vuelve más restrictivo y más sofocante cada año que pasa.

El objetivo del ‘estilo de pensar nazi’ es controlar lo que la gente dice entre sí, porque con el tiempo eso configurará lo que la mayoría de las personas piensa y lo que la mayoría del público cree. Si no concibe que esto pueda ser cierto, pruebe el siguiente experimento en algún momento. Vaya a un lugar público donde mucha gente esté reunida y grite algo incómodo o políticamente incorrecto, como “Amo a Jesús” y verá que la gente se encoge de vergüenza e incomodidad. El nombre de “Jesús” se ha convertido en una palabra maldita en la sociedad norteamericana que se cree políticamente correcta, y han sido entrenados para tener una reacción negativa a ese nombre sagrado en lugares públicos. Después de eso, grite algo políticamente correcto, como “Apoyo el matrimonio homosexual” y verá lo que sucede. Probablemente obtendrá un montón de sonrisas y muchas personas se le acercarán para expresar su aprecio por lo que acaba de decir. Por supuesto eso variará dependiendo en qué parte del país vive usted, pero seguramente captará la idea. Miles de millones de dólares de “programación” de medios han cambiado las definiciones de lo que la gente considera “aceptable” y lo que la gente considera “no aceptable”. La corrección política moldea la forma en que todos nos comunicamos entre nosotros cada día, y sólo va a empeorar en los próximos años. Lamentablemente, la mayoría de la gente simplemente no tiene idea de lo que les está sucediendo. Ser amigo de la paz, está dentro de la corrección política; las Farc negocian su corrección política; decir NO, será políticamente incorrecto durante el gobierno Santos.

¿Cómo ve ahora la elección de Trump, un presidente políticamente incorrecto? Pero ser ‘políticamente incorrecto’ no es necesariamente una amenaza, sino, de pronto, una esperanza de volver al sentido común. Sin embargo, analice lo que sigue, que usted calificará de ‘incorrecto’ porque desconoce el trasfondo de muchas cosas.

Trump ha dicho: “Estoy pidiendo al pueblo estadounidense que sueñe de nuevo una vez más. Lo que sigue es mi plan de acción de 100 días para hacer a América grande otra vez. Es un contrato entre Donald J Trump y el votante estadounidense y comienza con traer la honestidad, la responsabilidad y el cambio a Washington DC. “(Correcto)” Los medios de comunicación convencionales deshonestos también son parte, y una parte importante, de esta corrupción. Son corruptos. Mienten y fabrican historias… Es porque “son de su padre el diablo, un mentiroso desde el principio”. (¿Incorrecto?) (Fuente: Will Trump break the media?)

Y agrega el comentarista de la fuente citada Brother Nathanael: “Las mentiras continúan con las redes y los nombres: CBS – Murray Rothstein, que cambió su nombre a Sumner Redstone. NBC – Brian Roberts, que es dueño de Comcast, un ‘monopolio de información.’  ABC – Robert Iger y Alan Braverman echaron a un lado a su “familia americana” y la llamaron “Freeform” promoviendo la perversión homosexual. CNN – Aviv Nevo, criado en Israel, cuyo enfoque de las noticias tiene un sesgo alienígena. Entonces, nacionalizar los medios de comunicación, y luego crear un proceso de licitación que obligue a los licitantes a utilizar criterios que garanticen noticias imparciales, no es extravagante en absoluto.” (¿Denuncias y propuestas correctas o incorrectas?)

Y sigue Trump: “Como ejemplo de la estructura de poder contra la que estoy luchando, les informo:  ATT está comprando Time-Warner, y por lo tanto CNN, un acuerdo que no aprobaremos en mi administración porque es demasiada concentración de poder en manos de muy pocos.” (Denuncia correcta) “La compra de NBC de Comcast concentra demasiado poder en una entidad masiva que intenta decirles a los votantes qué pensar y qué hacer. Tratos como estos destruyen la democracia y veremos cómo acabar con ese asunto y otros similares. “Quebrar los medios de comunicación es una cosa muy sabia para hacer. Nacionalizarlos, vinculándolos a un proceso de licitación; con propietarios cuya política sea la   verificación de hechos; (Correcto) Y el poder judío se desmorona. (Usted dirá que esto es antisemitismo, pero no conoce la historia que sigue.)  Hazlo rápido, Presidente Trump. Si no lo hace, usarán su prensa para coaccionarlo o para cortarlo.”  Ahora viene la prueba).

Bueno…usted se preguntará por la razón de la obsesión de Trump con la prensa y se la achacará a una supuesta antipatía o antisemitismo. No es así.  (Su hija Ivanka está casada con el hombre de negocios judío Jared Cored Kushner). Más bien tiene que ver con la seguridad nacional de EE UU. Usted desconoce lo que sigue que lo puede leer en “Mossad – La historia secreta” por Gordon Thomas 7ª Edición, págs. 120-25.

El affaire Clinton / Lewinsky   tiene que ver con una historia de espionaje de la que el público en general no sabe nada, pues la atención se ha desviado a los encuentros amorosos en el despacho presidencial. Mónica Lewinsky tenía su apartamento en el complejo Watergate, (el mismo conjunto de edificios que alojaba la sede del partido demócrata durante el escándalo de espionaje de Nixon) en donde recibía las llamadas eróticas de Bill que eran grabadas por El Mossad. En la Casa Blanca había un espía israelí, Mega, que informaba a Tel Aviv sobre el affaire Clinton. El presidente sabía que estaba siendo espiado y el Servicio Secreto con el FBI estaban a la caza del topo. Clinton informó a Mónica y el affaire terminó. Puede leer todos los detalles del romance en The Starr Report del Washington Post.  Ahora cito de la página 120 del libro:

“En marzo de 1997, al recibir información del agente en Washington, Yatom (Jefe del Mossad) se dispuso a entrar en acción. Mandó un equipo de yahalonim para seguir el informe del agente sobre repetidas conversaciones de carácter sexual del Presidente Clinton con una ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinski. Este efectuaba sus llamadas desde el Despacho Oval al apartamento de Lewinski en el complejo Watergate… Las grabaciones eran enviadas por cartera diplomática a Tel Aviv.”

Pág. 121. “En Tel Aviv los estrategas del Mossad calibraban cómo usar unas conversaciones tan comprometedoras; eran apropiadas para el chantaje, pero nadie sugirió que se pudiera chantajear al Presidente de Estados Unidos. Algunos, sin embargo, vieron las cintas como un recurso útil si Israel se encontraba contra la pared en el oriente medio y sin el apoyo de Clinton. Hubo un consenso generalizado que el FBI también debía conocer las conversaciones entre Clinton y Lewinsky… sería una forma nada sutil de obligar a la agencia a abandonar su caza de Mega.” Pero si eso fallaba “los colaboradores en los medios de prensa norteamericanos recibirían instrucciones de divulgar historias sobre la decodificación incorrecta de Mega por la palabra hebrea Elga,  nombre en argot con el que El Mossad se refería a la CIA.”  El 5 de marzo de 1998 el New York Post  publicó una historia con portada que comenzaba así: “Israel chantajeó al presidente Clinton con las grabaciones de sus conversaciones sexuales con Mónica Lewinsky…el precio que pagó Clinton por el silencio del Mossad fue disuadir al FBI de que continuara con la cacería de un ‘topo’ israelí de alto rango.”

Trump no es bobo. Sabe lo que la prensa y El Mossad le hicieron a Clinton y él no es el favorito de la prensa. Si no quiere vivir en la Casa Blanca seguramente considerará que no es un lugar seguro. El lado flaco de su vida privada como mujeriego ha sido expuesto, luego no es un riesgo para la seguridad nacional, como le pasó a Clinton.

¿Cuál ha sido el ‘error’ de Trump? El haber fallado en el juego de la ‘corrección política’.  En el escenario del establishmen político el lenguaje correctamente descriptivo, que es lo que le gusta a la gente, ha sido remplazado por lo inocuo para ocultar la verdad. Un discapacitado se vuelve físicamente impedido; los negros se convierten en afroamericanos; los terroristas son militantes; los enfermos mentales se convierten en discapacitados intelectuales; el gasto público se describe como inversión; el soborno se trivializa como mermelada; los ilegales son inmigrantes indocumentados, los muertos en combate son neutralizados. Porque la idea es no ofender al otro. Trump rompió con la corrección política como una advertencia de que a él no lo van a convertir en chicharrón, como le pasó a Bill.

¿Entonces cómo llama usted a los hechos que deben orientarnos hacia la verdad para tomar decisiones correctas? Un engaño no puede llamarse maquillaje; una equivocación no puede ser un mejor acuerdo; la impunidad no puede ser una queja de la ciudadanía; colonias agrícolas no son algo ‘que se entiende’, sino que son o no son; la JEP es o no es ‘justicia’ aceptable; los inventarios de bienes no son activos reales convertibles en caja; no se es hombre o mujer, según una interpretación, etc., es decir, la trampa del relativismo.  Si usted lee el análisis de Juanita Goebertus Estrada “Para quienes votaron ‘No’ “, desde el punto de vista de lo políticamente correcto, (relativismo según quién sea el que manda) tradúzcalo al lenguaje común y corriente, o incorrecto, entiéndalo desde esa percepción, y quizá despertemos para ver que las cosas no son lo que dice el que manda, amenaza,  o influye, sino lo que son en la realidad de consenso grupal de  todos los días que compartimos. El pueblo no es pendejo, palabra incorrecta, pero descriptiva.  Y eso lo sabe Trump.

(*) Enviado para su publicación por Albert Francis Gomez Mejia

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