Andrés Rivera, literatura y militancia maoista

Andrés Rivera militó con nosotros entre 1967 y 1972 aproximadamente, habiéndolo hecho luego de romper con una militancia anterior en el Partido Comunista, del que se alejó por sus políticas reformistas en tiempos de la resistencia a la dictadura de Onganía.

Andrés Rivera

Andrés Rivera

Por Sergio Ortiz. (*) Hace unos días murió el gran novelista Andrés Rivera (Marcos Ribak), hombre mayor pues había nacido en 1928. Ante consultas de algunos amigos quiero en estas breves líneas confirmar que Andrés Rivera fue militante de Vanguardia Comunista, actual Partido de la Liberación, en la década del ’70.

Más precisamente militó con nosotros entre 1967 y 1972 aproximadamente, habiéndolo hecho luego de romper con una militancia anterior en el Partido Comunista, del que se alejó por sus políticas reformistas en tiempos de la resistencia a la dictadura de Onganía, el auge de la revolución cubana y china, y las puebladas como el Cordobazo, que vino un poco más tarde, en 1969.
El estuvo, me consta porque fui delegado, en el I Congreso Nacional “Emilio Jáuregui” de VC, en octubre de 1971, realizado clandestinamente en Mar del Plata.
Como él vivía alternativamente en Buenos Aires y Córdoba, nos vimos en esos años. Andrés colaboraba mucho con la labor partidaria en el Sitrac-Sitram, donde su compañera Susana Fiorito trabajaba en la parte de prensa.

Yo fui leyendo sus novelas, las primeras El Precio y otras novelas y cuentos, algunos de ellos los recuerdo como si recién los terminara, como los agrupados en “La larga marcha” donde hay uno referido a una pareja de militantes comunistas chinos que han luchado tantos años que en un momento de relax, a la vera de un río, se ven las canas de sus cabellos y se dan cuenta que han envejecido. Hermoso cuento inspirado seguramente en su viaje a China, quizás en 1968.

Cuando yo estaba preso en Encausados de Córdoba por aplicación de la ley anticomunista, ley n° 17.401, condenado a dos años de cárcel, hubo una marcha de organismos de derechos humanos (Osppeg y otras) y gremios con activistas del Sitrac, VC y otras fuerzas. Ellos fueron en marzo de 1971, la semana previa al Viborazo, hasta la cárcel de la calle Belgrano, a dar solidaridad y reclamar la libertad de los presos políticos. Andrés estuvo allí alentando. Unas semanas después visitó a mi madre en Buenos Aires y le contó lo bien que supuestamente yo había hablado ese día desde la ventana del pabellón 11 de Encausados, a los manifestantes (antes que yo habló Ignacio Vélez, de Montoneros, y luego, desde otro pabellón, el gringo Menna, del PRT-ERP). Mi vieja, obvio, chocha, con lo contado por Andrés.
Sin embargo en esos años empezó a romperse la relación de Andrés con VC, a raíz del trotskismo. Su esposa Fiorito era pro-trosca y su asesor Pedro Milesi, de origen sindical, directamente trotskista. Tuvo muchas polémicas nuestro secretario general Roberto Cristina con Milesi y por ende con Fiorito. La militancia en común por Sitrac-Sitram no eliminó sino que profundizó esas diferencias políticas y teóricas. Y así fue que Rivera se alejó del Partido hasta romper con él.

En 1976 Roberto Cristina me contó que lo había cruzado casualmente en Buenos Aires y que habló una palabras con él. Rivera le dijo que estaba amargado. Que vivía y se ganaba el peso escribiendo en no sé qué editorial los “copetes” sobre noticias de asesinatos de revolucionarios, por ejemplo Santucho.
Luego, en 1978, quien fue desaparecido fue Roberto y otros camaradas de VC. No sé qué copetes habrá escrito Rivera por ellos porque nunca vino en Córdoba ni en Buenos Aires a participar de los actos de homenaje que todos los años hacemos por nuestros desaparecidos, varios de los cuales eran muy conocidos suyos, como Roberto, Elías Semán y Rubén Kritskausky.
Sí sé que ya en democracia nuestros caminos continuaron por sendas muy diferentes. El estaba en “independiente”, favorable al trotskismo y profundamente pesimista sobre las luchas populares, con la teoría del reflujo. Así fue que en setiembre de 1999, ante una nota suya en la revista VIVA de Clarín, yo le escribí una Carta Abierta de tono polémico. No la reproduzco acá porque no es mi intención entrar en discusión con su figura, pero la cito para que quede claro que así como digo que él militó en VC también quiero expresar que se fue y nunca más tuvimos acuerdos. En ese reportaje afirmaba que “hoy la izquierda argentina no existe”, hablaba de su pasada militancia en el PC y omitía la que tuvo en VC.

Nunca más coincidimos. Perdón, huba una excepción, de unidad en la acción. Fue en marzo de 2001, cuando nuestro partido y ex dirigentes del Sitrac-Sitram promovimos un acto y una placa de homenaje por ese gremio clasista y él acudió a la colocación de la misma en la puerta de Fiat Concord, en Ferreyra, junto con Fiorito.
He releído varios de los últimos reportajes suyos de los años recientes y en ningún caso se acuerda de esa pasada militancia suya en VC. Por eso la cito. Otras decenas de evocaciones se han hecho de Rivera en los medios en estos días a raíz de su muerte, y tampoco han mencionado su paso por VC. También por eso quiero salvar esas omisiones, algunas hechas por ignorancia y otras pese a saber muy bien cómo fue esa trayectoria y no querer dar cuenta de la misma.

Nosotros fuimos educados en otro punto de vista, marxista, por los fundadores del Partido: decir la verdad, tratar de rescatar todo lo positivo de una lucha, de una experiencia, de un hombre o mujer, y al mismo tiempo no ser oportunista y decir lo criticable que puede haber allí aunque a algunos pueda molestarle.

Lamento mucho su muerte. Por aquel breve pasado en común, comunista-maoísta, pero sobre todo por la calidad de su obra literaria, que en 1992 le hizo ganar merecidamente el Premio Nacional de Literatura con “La revolución es un sueño eterno”, sobre la figura del tribuno Juan José Castelli, un hermoso trabajo novelado pero perfectamente escrito y de muy buen contenido histórico. Y después estuvo “El farmer” sobre la vida de Juan M. de Rosas en su exilio inglés. En ese sentido yo también me siento de duelo por su fallecimiento y como homenaje personal volveré a releer esos libros suyos que han quedado en la historia, más allá de las diferencias políticas con el autor.

(*) Texto enviado por el autor para su publicación

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Una respuesta en Andrés Rivera, literatura y militancia maoista

  1. Ana 27 diciembre, 2016 en 1:44 pm

    Me gusta leer o escuchar relatos en primera persona de quienes hicieron historia. No es demasiado común. Algunos intentan con el silencio, quizás un acto de sanación ante la salvajadas y laceraciones recibidas. Sin embargo, para muchos que buscamos testimonios, sensaciones, recuerdos y otras maravillas que sólo pueden transmitirse compartiendo lo vivido, textos como éste nos ayudan a comprender, concientizar y construir aún más nuestra propia identidad como pueblo.
    Gracias Sergio Ortiz!

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