Un periodista chupa medias que se cayó de La Cornisa

“Los dueños” de Luis Majul fue publicado por Editorial Sudamericana en 1992. En el prólogo, Majul aclara que en el libro denuncia es exhibición impúdica del concubinato de cinco grupos económicos y el poder político, aludiendo a Amalita, Bulgheroni, Macri, Rocca y Born.

Majul y Macri, grandes amigos

Majul y Macri, grandes amigos

Por Emilio Marín. Ahora Majul es recibido por Macri para amables entrevistas. Luis Majul tuvo su entrevista soñada con Mauricio Macri. Años atrás el ahora presidente no le respondía ni sus preguntas por escrito. Para llegar a esta entrevista, el conductor se cayó de La Cornisa. No preguntó por los negocios de Macri.

Sin llegar al grado de obsecuencia que tuvo durante años Clarín y su escudería mediática, especialmente Todo Negativo, el grupo América de Daniel Vila también compitió en esa carrera por ganar el premio del periodismo obsecuente con el gobierno del PRO-Cambiemos.

Como parte de ese afianzamiento de un enfoque oficialista, desde marzo fue apartado de la franja horaria de la noche de América el conductor Rolando Graña y suplantado por Majul. El gobierno reprochaba a Graña ciertos informes críticos de la gestión oficial, por ejemplo con las cuentas offshore de Valentín Díaz Gilligan, subsecretario general de la Presidencia.

Y Majul aceptó gustoso tomar ese rol de conductor estrella del canal. Aunque su ciclo televisivo allí y el radial en La Red no había sido para nada exitoso, ahora vio la oportunidad de escalar posiciones. En esos ascensos se pisan cabezas de colegas

Y el debut en horario central fue el domingo 18, mano a mano con el presidente mano.

A lo largo de la entrevista no hubo preguntas incisivas ni polémicas en temas como el de las cuentas offshore del jefe de Estado y buena parte de sus ministros, teniendo en cuenta que no fue Díaz Gilligan quien inauguró el destape de esas inversiones. El Panamá Papers del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación puso el dedo en la llaga de Macri y su participación en dos firmas en guaridas fiscales, en una nómina que luego se amplió.

Como esos temas tabúes podían lastimar la imagen del gobierno y dejar la puerta abierta a la consideración de que la corrupción es una gravísima realidad actual y que comienza de arriba hacia abajo en los funcionarios, el entrevistador se mordió la lengua en vez de interrogar. Fue disciplinado y funcional a lo planteado el miércoles 14 por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en su comparendo en Diputados: “corrupción no son las offshore sino los bolsos de López”.

Aunque posiblemente la pregunta había sido adelantada al entrevistado, para no sorprenderlo, lo más “políticamente incorrecto” fue sobre cómo tomaba el cantito de las hinchadas. Ahí Macri impostó calma y dijo ser un futbolero, aunque agregó: “igual no dejo de pensar que detrás de los cantos hay política, no fue espontáneo”. Obvio que política y deporte fueron de la mano en ese caso, pero quien las unió fue el propio MM, con su ajuste brutal que no reconoce colores futbolísticos. Y allí nació el hit del verano, muy espontáneo, por más que él y el periodismo amigo lo nieguen.

¿Colonización judicial?

Lo que más le importaba al conductor de La Cornisa era que Macri blanqueara su decisión de ir por la reelección en 2019 y dar él esa noticia. Al aludido también le interesaba una respuesta afirmativa en esa cuestión, devaluada como viene su imagen tras las consecuencias del ajuste y la reforma previsional. Contestó que “si ellos, la gente, cree que tengo que continuar un mandato más, yo voy a estar”. Lo que sonó a joda fue la frase previa presidencial, diciendo que él ve ansiedad en este tema de la reelección pero que en la actualidad está más dedicado a los problemas de su actual gestión, como “la reducción de la pobreza”. La verdad, no se nota.

El reportaje le vino bien a Macri para descargar su bronca ante el fallo dividido de la Cámara Federal que permitió la excarcelación de Cristóbal López y su socio en el grupo Indalo. El tribunal cambió la carátula de malversación a evasión, que tiene penas más benignas. “No es evasión, es malversación. Una acción delictiva absoluta por miles de millones de pesos de los argentinos”, tronó el presidente.

En este caso él puede tener algún fundamento o cierto conocimiento, por las múltiples causas en la justicia que tuvo que afrontar como empresario de Sevel, Sideco y otras empresas de Sociedades Macri (Socma).

El presidente se metió en este tema concreto que hace a la justicia, como antes lo hizo en muchas otras causas donde apretó a jueces y camaristas para que adopten tal o cual postura en expedientes que supuestamente el Poder Ejecutivo no puede invadir. Por ejemplo, antes de las detenciones de exfuncionarios del gobierno anterior y también en el caso Chocobar, etc.

La intromisión del gobierno en Tribunales, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, fue calificado por Majul como “colonización de la justicia”, con fuertes críticas del llamado “periodismo independiente”. Ahora, en cambio, MM manda delante suyo mensajes con fuerte injerencia tribunalicia y Majul mira su apunte y pregunta sobre otro tema, esquivando el bulto.

Majul a sueldo

Una entrevista tan amable, sin preguntas incómodas ni repreguntas sobre asuntos que pudieran dejar al entrevistado en offside, era esperable de Majul. En lo político e ideológico tiene una postura identificada con el gobierno en sus programas televisivos y radiales, y en columnas en “Gaceta Ganadera” (léase “La Nación”).

Por ejemplo, cuando el gobierno atravesaba una dura crisis política a mediados del año pasado, con la desaparición del joven artesano Santiago Maldonado, allí apareció Majul dando una mano. “La Nación” publicó el 8 de septiembre su nota “Cristina Kirchner y Horacio Verbitsky aprovechan a Maldonado para generar un clima político enrarecido”. Hizo esta defensa del macrismo: “Si cualquiera se tomara tiempo de leer los bodoques que escribe (HV) y le creyera, aceptaría que Macri es un presidente de ultraderecha, filonazi, que no solo gobierna para un puñado de ricos sino que está pendiente de cada negocio que pudiera acaparar. Tampoco dudaría en afirmar que este gobierno está dispuesto a reprimir a todo grupo social que se digna a protestar para defender sus derechos. Menos mal que cada vez lo leen menos”.

El cronista no sabe si a Verbitsky lo leen cada vez menos. Sí es público que tuvo que dejar de publicar en Página/12 y subirse al medio digital Cohete a la Luna, ironizando con el lugar donde Macri quiere mandar a sus críticos. Obvio, Luisito quedará en tierra…

Aclarado que lo ideológico existe en Majul, también hay que decir que la plata ayuda a su felicidad. Según contrapoderweb.com, “Luis Majul cobró entre 2015 y 2017 unos 10 millones del Gobierno Nacional, siendo que ya lleva recaudados entre 2008 y 2017 otros 24 millones del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Hernán Lombardi reconoció que le había pagado $960 mil a la productora del periodista por realizar un video de 4 minutos para el sistema de medios que dirige”. Nombre de la productora en cuestión: “La Cornisa”.

Majul en otros tiempos

Hubo otros tiempos, cuando Majul no era ningún Rodolfo Walsh pero al menos hacía algunas investigaciones para su libro “Los dueños de la Argentina”, cuando -aunque no lo admita – podía deducirse cierta influencia de Verbitsky y su “Robo para la corona”.

“Los dueños” fue publicado por Editorial Sudamericana en 1992. El prólogo aclara que es la exhibición impúdica del concubinato de cinco grupos económicos y el poder político, aludiendo a Amalita, Bulgheroni, Macri, Rocca y Born.

El capítulo referido a Macri hace centro en el fundador, Franco, pero también critica a Mauricio, alto directivo de Socma. Dice que en 1990 casi todos los bloques del Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires habilitaron la sesión donde se aprobó la prórroga por diez años de un contrato con Manliba, la recolectora de basura de Macri y Waste de EE UU. Mauricio tuvo las reuniones con los concejales, a los que aparentemente se les habría recompensado con 50.000 dólares por su voto.

También está el caso Sevel y el procesamiento del joven heredero por contrabando de autos hacia Uruguay, en paralelo a otro contra Manuel Antelo, de Renault. Después vino el escándalo de las cloacas en Morón. Etc.

El libro describe los negociados de Socma y otros grupos durante la dictadura militar, para estatizar sus deudas. Al conjunto de los argentinos ese favor dictatorial le costó 23.000 millones de dólares. Socma, según Majul, se favoreció en 170 millones. Otros autores lo cifran en 235 millones, pues el beneficio de Sevel fue de 124 millones, de Sideco 60 millones y de Fiat 51 millones.

Esa investigación del monopolio le costó que Franco Macri no lo recibiera ni contestara por escrito. Y otro tanto hizo Mauricio Macri, quien no quiso atenderlo ni responder a sus interrogantes. Majul le entregó en persona un cuestionario al vicepresidente de Socma, con 19 preguntas, ente las cuales estaban: “¿Cuánto facturaba el grupo en 1973 y cuánto en 1983?, ¿a cuántos y cuáles negocios accedieron por contratación directa?, ¿cuánto dinero paga el grupo de impuestos?, ¿cuánto le debe el Estado al grupo y cuánto el grupo al Estado?”.

Ese cuestionario fue del 20 de junio de 1991. Majul concluyó: “una semana después la simpática secretaria privada de Macri juniors dijo ‘la respuesta es negativa’”.

¿Qué cambió 27 años después para que le diera la tierna entrevista? La respuesta salta a la vista: Majul ya no hace preguntas molestas. Antes no era ningún tigre, pero tampoco este gatito mimoso. El tipo llegó alto en América, pero como periodista se cayó de La Cornisa.

Artículo enviado por el autor para su publicación

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